En esta ocasión el Romano Pontífice dio tres pautas para que los niños crezcan bien
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| El Santo Padre festeja su cumpleaños con los niños asistidos por el Dispensario Pediátrico Santa Marta |
Un
tierno cumpleaños festejó el Santo Padre Francisco junto con los pequeños
asistidos por el Dispensario Santa Marta. En esta ocasión el Romano Pontífice
dio tres pautas para que los niños crezcan bien: custodiar la alegría de los
niños, hacer que hablen con los abuelos y enseñarles a hablar con Dios.
En
el Domingo de la Alegría a las diez y media de la mañana en el Aula Pablo VI,
el Santo Padre festejó su octogésimo primer cumpleaños junto con los niños
asistidos por el dispensario pediátrico “Santa Marta”.
"La
alegría de los niños es un tesoro", afirmó el pontífice, en medio de un
clima festivo y alegre en el que no faltaron los globos de colores ni la danza,
tal como refiere nuestro compañero Alessandro Gisotti presente en el evento:
"algunos niños bailaron con el Papa, dos niñas llevaron una inmensa caja
de la cual salieron los globos de colores".
A
esas bellas imágenes se sumó luego un espectáculo circense, y por último una
gigantesca pizza de cuatro metros de largo, llevada al Papa por algunos niños
vestidos como pizzeros.
Custodiar
la alegría de los niños
El
Santo Padre dio tres pautas para que los niños crezcan bien, la primera de
ellas, custodiar
su alegría, porque, dijo, "la alegría es como una tierra buena que
hace crecer bien la vida, con buenos frutos", y por ese motivo
"debemos hacer de todo para que ellos sigan siendo alegres".
Hacer
que hablen con los abuelos
La
segunda pauta fue "hacer que hablen con los abuelos". Porque los
abuelos tienen memoria, tienen raíces, y serán precisamente ellos quienes darán
las raíces a los niños, explicó el Papa. "Por favor, -pidió- que no haya
niños desraizados, sin memoria de un pueblo, sin memoria de la fe, sin memoria
de tantas cosas bellas que hizo la historia, sin memoria de los valores".
"Que los niños aprendan a hablar con los ancianos, a hablar con los abuelos",
reiteró.
Enseñarles
a hablar con Dios
El
tercer y último consejo en esta ocasión, fue el de enseñar a los pequeños a
hablar con Dios: "que aprendan a decirle lo que sienten en el
corazón", dijo al concluir el Pontífice, y, tras pedir a los pequeños
"que coman los cuatro metros de pizza", "porque los hará
crecer", rezó junto a ellos a la Madre de Dios y les impartió su
bendición.
La
fundación Dispensario Santa Marta ofrece gratuitamente a las familias en
dificultad asistencia pediátrica. Nace con la bendición de Papa Pio XI y es
confiado desde sus inicios, a las hermanas Hijas de la Caridad de san
Vicente de Paúl. El hoy Papa Emérito Benedicto XVI lo vuelve Fundación en 2008
con estatutos propios y con la protección del Sumo Pontífice.
Preside
actualmente la Fundación, el Limosnero de Sus Santidad, S.E. Monseñor Konrad
Krajewski, y está bajo la dirección de la Hermana Antonietta Collacchi,
HdC.
Griselda Mutual -
Ciudad del Vaticano
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