Un
láser para los demás
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
un mes nos regalaron una máquina láser. Es una máquina como las que veíamos en
las películas cuando éramos pequeñas.
Al
trabajar en ella, lo primero que haces es diseñar en el ordenador la imagen o
texto que quieres grabar. Tienes que trabajar a escala, ya que luego lo vas a
transferir a una medalla, o una esclava, o un llavero, o un bolígrafo…
Cuando
ya tienes el diseño, aprietas un botón y sale una luz roja que te indica dónde
va a grabar el láser. Así puedes comprobar que el diseño te queda centrado, que
no se sale de los bordes...
Si
todo está bien, lo confirmas en el ordenador y el láser, a toda velocidad, lo
graba. Es curioso porque, si al acabar no queda nítido, lo que tienes que hacer
es volver a darle la orden, para que así pase más veces. Siempre pasa por el
mismo sitio y así, pasando cuatro veces, se queda grabado de tal manera que ha
quitado el brillo y ha quedado penetrado en la pieza.
Me
ha impresionado mucho el funcionamiento de la máquina. Por una parte, porque
hace cosas preciosas, y todo personalizado. Pero lo que más me impresiona es la
nitidez de la imagen. Y veía que así es el Señor en nuestras vidas.
¿No
te has preguntado alguna vez por qué te vuelve a pasar lo mismo, e incluso te
pasa tres veces la misma cosa, la misma situación...?
No
pienses que es casualidad, ni mucho menos. Es el Señor pasando por tu vida. Él
quiere mostrarte algo, quiere que vivas algo y, cuando no nos enteramos, lo que
hace es pasar varias veces para que se grabe su Imagen en nosotros.
Jesús
pasa muchas veces por nuestra vida, siempre dándonos amor para que nosotros
vivamos desde Él. Cuando ves tu vida a la luz del Evangelio y empiezas a
reconocer al Señor en tu pasado, te das cuenta de la cantidad de veces que ha
pasado marcándote con su amor, y esos momentos te han sostenido casi sin tú
saberlo. Y, aunque entonces no te dieses cuenta, ahora puedes reconocer que era
su Amor.
Hoy
el reto del amor es devolver la llamada perdida a esa persona que te ha llamado
ya dos o tres veces. Esa persona ya ha pasado con su máquina láser por tu
móvil. Ahora para y devuélvele la llamada, y, al despedirte, deséale un feliz
día. No dejes pasar la oportunidad de amar.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
