Laicos cubanos perfilan
un retrato-robot para el laicado del siglo XXI
El portal Holguín católico ha
publicado recientemente elDecálogo del laico católico en Cuba,
una hoja de ruta para participar en la vida de la Iglesia y en la vida pública
de la isla del Caribe.
Son diez “claves para vivir
el seguimiento discipular de Jesús bajo el amparo de la Virgen María” que se
han dado a sí mismos (en un trabajo que puede ser replicable en otros países
del continente) los cada día más participativos católicos cubanos.
El Decálogo fue creado por laicos
procedentes de las once diócesis que conforman a Cuba como resultado del
Encuentro Nacional de Laicos en el que tomaron parte más de cien delegados en
El Cobre.
Se trató –según los
organizadores de este encuentro- de un trabajo de construcción colectiva,
analizando la realidad desde cinco aspectos de sociedad y cinco aspectos de
Iglesia, para después soñar
con la sociedad y la Iglesia que quieren construir desde los valores del
Evangelio.
Para los católicos cubanos,
esta es una herramienta necesaria para dotar a Cuba de un perfil católico que
ayude a orientar la vida de las personas, su formación y su acción.
De igual forma, que sea
fundamento de las acciones pastorales de la Comisión Nacional de Laicos de la
Conferencia de Obispos Católicos de Cuba
Los diez puntos del Decálogo
1. Un laico que ha hecho la experiencia personal de Jesús, que
alimenta su vida de fe en los Sacramentos, en la Palabra y en la oración
personal y comunitaria.
2. Un laico que ama apasionadamente a la Iglesia y a Cuba y que
atento a los signos de los tiempos se compromete con el mejoramiento de la
sociedad.
3. Un laico consciente de su identidad laical, que vive su
compromiso cristiano con espíritu misionero, siendo sal y luz en su familia,
barrio, centro de trabajo o estudio.
4. Un laico preocupado por su formación permanente, conocedor de
la Doctrina Social de la Iglesia, para dar razón de su fe y colaborar en la
transformación de sus ambientes.
5. Un laico misericordioso, cercano al mundo del dolor y de los
necesitados, que se muestra dispuesto al servicio, al diálogo y la
reconciliación, que sabe perdonar.
6. Un laico que vive y contagia alegría y esperanza desde su
vocación evangelizadora y descubre al Resucitado en el prójimo.
7. Un laico sensible a la realidad social, política, económica y
eclesial, con espíritu profético, que anuncia el Evangelio con su palabra y con
su vida, y denuncia todo lo que se opone al Reino de Dios.
8. Un laico con sentido de pertenencia a la comunidad eclesial,
dispuesto a asumir los servicios y ministerios que se le soliciten, que sabe
trabajar en equipo y es generador de fraternidad y de comunión.
9. Un laico comprometido con el cuidado de la vida humana y del
medio ambiente.
10. Un laico que con su testimonio de vida coherente contribuye a
la transformación del mundo.
Fuente: Aleteia
