El Papa Pablo VI lo declaró Beato y fue canonizado por San Juan Pablo II, su paisano, quien dijo que “Maximiliano Kolbe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que donó la vida”
Maximiliano significa “el más importante de la familia”. San Maximiliano
Kolbe nació un 8 de enero de 1894 en la ciudad polaca de Zundska Wola, que en
ese momento se encontraba ocupada por Rusia.
Siendo niño realizó una travesura que su mamá le reprochó. Tiempo después, la
madre vio que el pequeño Kolbe había cambiado de actitud y que frecuentemente
oraba llorando ante un pequeño altar que tenía escondido entre dos roperos.
“La blanca significaba que perseveraría en la pureza y la roja que sería
mártir. Contesté que las aceptaba… (las dos). Entonces la Virgen me miró con
dulzura y desapareció”.
Este hecho marcó profundamente la vida de Maximiliano, quien se volvió un
gran devoto de la Virgen Inmaculada e ingresó a la Orden de los
Franciscanos.
Estando como estudiante en Roma, funda la “Milicia de la Inmaculada” con la
finalidad de promover el amor y el servicio a la Virgen y la conversión de las
almas a Cristo. De regreso a Polonia, publica la revista mensual “Caballero de
la Inmaculada”.
En 1929 funda la "Ciudad de la Inmaculada" en el convento franciscano de
Niepokalanów, a 40 kilómetros de Varsovia. Tiempo después se ofrece como
voluntario para ir al Japón. Estando allá funda una nueva "Ciudad de la
Inmaculada" ("Mugenzai No Sono") y publica la revista “Caballero de la
Inmaculada” en japonés.
Regresa a Polonia en plena Segunda Guerra Mundial, es apresado y enviado a
campos de concentración. Cierto día se escapa un prisionero y los alemanes, para
dar muestra de severidad, escogen a 10 prisioneros que son condenados a morir de
hambre. El décimo número le tocó al sargento Franciszek Gajowniczek, polaco
también, quien exclamó: “Dios mío, yo tengo esposa e hijos”.
Ante esto, el P. Maximiliano ofrece intercambiarse por el condenado. El
sacerdote es llevado a un subterráneo, donde alienta constantemente a los demás
presos a seguir unidos en la oración. Todos mueren y solo él queda vivo. Al
final, le aplican una inyección letal que acaba con su vida.
Su máximo deseo era: “Concédeme alabarte, Virgen santa, concédeme alabarte
con mi sacrificio. Concédeme por ti, solo por ti, vivir, trabajar, sufrir,
gastarme, morir…”
El Papa Pablo VI lo declaró Beato y fue canonizado por San Juan Pablo II, su paisano,
quien dijo que “Maximiliano Kolbe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que
donó la vida”.
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sobre San Maximiliano Kolbe: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=243
Fuente: ACI
