El islam radical produce estragos en Gaza, Siria e Irak, después de 14
siglos de supervivencia bajo la media luna
Casi
cuatro millones de cristianos viven hoy en Oriente Próximo, cuna de las
tres religiones monoteístas y escenario desde hace años de una ola de
violencia, terror y prejuicios que han acelerado la disminución de la presencia
de árabes bautizados. A comienzos del siglo XX, se calculaba que el 20 por
ciento de la población de Oriente Próximo era cristiana. Hoy se estima que esa
cantidad no supera el 5 por ciento.
La
prueba de fuego que sufren los cristianos árabes varía de país en país. En Irak
y Siria el éxodo de decenas de miles se ha visto acelerado por las matanzas que
llevan a cabo los yihadistas de Estado Islámico y la quema y ocupación de
iglesias. En los lugares santos de Palestina, la huida de árabes
cristianos es en cambio gradual y obedece más a causas sociales y económicas;
los palestinos musulmanes sufren —sobre todo en Gaza— las consecuencias de las
pésimas relaciones con Israel, una situación que se agrava en el caso de los
palestinos cristianos, que padecen además la discriminación y hostilidad
internas.
Prueba de resistencia
No
hay tregua para la minoría religiosa más castigada del mundo. Ni por parte de
los yihadistas de Al Qaida, Estado Islámico y otros movimientos
salafistas armados de la región. Ni por parte de miles de predicadores
musulmanes radicales, que difunden una atmósfera de «cruzada» contra las
intervenciones militares producidas por el Once de Septiembre, y difunden el
rumor de que los vecinos árabes cristianos son una suerte de quinta columna de
Occidente.
A
mediados del año pasado, los yihadistas de Estado Islámico tomaron la
iniciativa de marcar las puertas de casas e iglesias de cristianos de Mosul
con la «N» en árabe de Nazareno. Los radicales pretendían así estigmatizar a
quienes durante siglos supieron convivir en armonía con la mayoría musulmana.
Algunas
de las comunidades cristianas más antiguas del mundo «están desapareciendo en
la misma tierra donde nació y echó primero raíz la fe», afirma un reciente
informe sobre la persecución religiosa en Oriente Próximo publicado por
«Newsweek». Seis ritos orientales de una riqueza litúrgica fabulosa
(copto, sirio-católico, maronita, caldeo, greco-melquita y armenio) están
amenazadas de muerte después de haber sobrevivido a catorce siglos de islam.
Éxodo o sumisión
Es
difícil precisar las cifras de la sangría de las poblaciones cristianas en Irak
y en Siria, debido al caos de la guerra civil que padecen esos dos países. Una
resolución del Parlamento Europeo del pasado mes de marzo indicó, no obstante,
que centenares de miles de los 4 millones de sirios que han huido como
refugiados a Egipto, Jordania, Líbano, Turquía e Irak, son cristianos. Antes
del levantamiento armado contra el régimen de Bachar al Assad, Siria contaba
con unos 800.000 cristianos, en una población cercana a los 20 millones.
En
Irak, la última ronda de persecución de cristianos comenzó tras la invasión
norteamericana en 2003 y la violencia sectaria que produjo. Antes de la caída
de Sadam Husein —musulmán suní poco practicante— se estimaba que los cristianos
llegaban a los 1,5 millones, algo más del 6 por ciento de la población de
Irak. Hoy algunos reducen la cifra a poco más de 200.000. Los que
tenían medios han huido a otros países; los más pobres y más castigados por las
milicias chiíes y suníes han buscado refugio en el norte de Irak, en la región
controlada por los iraquíes de etnia kurda.
La
acción devastadora de los yihadistas de Estado Islámico se ha sentido también
en las iglesias y en el rico patrimonio artístico de la comunidad iraquí
cristiana, que sigue rezando en arameo, la lengua de Jesús; de las 300 iglesias
de la era de Sadam quedan en pie poco más de 50.
La
situación es menos angustiosa en Palestina, la tierra natal de Jesús, pero
igualmente alarmante. El porcentaje de cristianos en los Territorios Ocupados —Franja
de Gaza y Cisjordania— se ha visto reducido a la mitad, del 2 por ciento al
1 por ciento, en los últimos trece años, según un informe recogido por la
agencia oficial de noticias del Vaticano. Y en Jerusalén, donde en 1948 vivían
27.000 cristianos, hoy el número de bautizados apenas supera los 5.000.
Fuente:
ABC
