Difícil de quitar
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| Dominicas de Lerma |
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
tuve que picar unos ajos. Al terminar, me lavé las manos; por la tarde, me lavé
las manos y… aún desprendía cierto olor a ajo. Me costaba hasta que alguna
Hermana se pusiese al lado, no fuese a espantarla con el olor.
Resulta
que un ajo por sí solo no desprende tanto olor, pero, al trocearlo o picarlo,
se rompen unas células y, al combinarse una serie de sustancias, se forman
compuestos azufrados. De ahí que tenga un olor tan peculiar, que todo lo
impregna, sobre todo la piel, llegando a adherirse a ella con facilidad.
Un
diente de ajo es inofensivo hasta que lo empezamos a trocear, que es cuando
empieza la química.
Y,
hablando con Jesús, me daba cuenta de la similitud que tiene nuestra vida con
los ajos. Cuando somos pequeños, simplemente somos: confiamos, vivimos,
sonreímos… Nos equivocamos, nos dejamos ayudar.
Pero
pronto empiezan a trocearnos pequeños tropezones o circunstancias;
experimentamos el rechazo, el sufrimiento… Entonces empezamos a desprender
sustancias para protegernos y sobrevivir, que no desprenden el olor que nos
gustaría.
Jesús
no quiere que vivas prisionero de lo que has vivido; Él te ama como te ha
creado, te ama incondicionalmente y te tiende la mano para que todos esos
trocitos se vuelvan a unir y puedas recuperar esa ternura, esa sonrisa y esa
confianza que un día dejaste atrás para ser fuerte. Cristo sana aquello que se
rompió y te muestra que ya no necesitas vivir a la defensiva; tan solo vivir
por, en y para Él.
En
Cristo puedes volver a ser tú.
En
Cristo puedes ser tú. No se escandaliza de tu corazón fragmentado; conoce lo
que has vivido y quiere sanar en ti aquello que quedó roto. Jesús, en la cruz,
cargó con todo ese peso y quiere que tú seas feliz.
Hoy,
el reto del amor es que dejes tu “ajo troceado” en manos de Cristo para que
vuelvas a desprender el olor que Él ha puesto en ti. ¿Qué necesita tu corazón?
Busca a Jesús.
VIVE
DE CRISTO
¡Feliz
día!
16
agosto 2026
Fuente: Dominicas de Lema
