León XIV bajó la ventanilla y le dirigió unas palabras que ella todavía recuerda con emoción: Cuéntame, cuéntame

El libro "Aprender a morir para poder vivir", entregado al Santo Padre
La enfermera
del ICOF Hospital Clínic de Barcelona pudo conversar brevemente con el
Pontífice en Castel Gandolfo y entregarle Aprender a morir para poder vivir, el
libro que recoge el testimonio de su hermano Xavier Argemí, fallecido a los 29
años a causa de una distrofia muscular.
Hasta el último
momento, Elisabet Argemí no sabía si tendría la oportunidad de hablar con el
Papa León XIV. Este martes 18 de agosto, en Castel Gandolfo, mientras el
Pontífice salía del Palacio Apostólico para regresar al Vaticano, el encuentro
llegó de manera inesperada: el vehículo del Pontífice se detuvo, León XIV bajó
la ventanilla y le dirigió unas palabras que ella todavía recuerda con emoción:
Cuéntame, cuéntame.
Argemí,
enfermera del ICOF Hospital Clínic de Barcelona, aprovechó esos breves
instantes para entregarle un ejemplar de Aprender a morir para poder vivir,
el libro que recoge el testimonio de su hermano Xavier Argemí, fallecido el año
pasado a los 29 años después de convivir con una distrofia muscular.
«Era un hermano
que amaba mucho la vida», explicó. Xavier repetía que se sentía querido y que
también quería mucho a los demás. Para él, ese amor daba sentido a su
existencia.
Su enfermedad
marcó su vida, pero no agotó su significado. Según recuerda su hermana, Xavier
consiguió acompañar y ayudar a numerosas personas. Después de su muerte, muchas
de ellas acudieron al velatorio.
«Es una vida
muy santa», afirmó Elisabet al recordar a su hermano.
Un encuentro
breve con el Papa
El intercambio
con León XIV duró apenas unos instantes, pero quedó grabado en la memoria de
Argemí. El Papa recibió el libro y la escuchó con atención.
«Me miraba
atentamente, con interés, con cariño, como de un padre a una hija», relató.
El ejemplar
llevaba además una dedicatoria. Argemí había querido entregar el libro en
Barcelona, pero finalmente no había podido hacerlo. El encuentro en
Castelgandolfo permitió concretar aquel deseo.
La entrega
adquirió así un significado especial: llevar hasta el Papa el testimonio de un
joven cuya vida estuvo marcada por la enfermedad, pero también por una
convicción sencilla: el valor de la existencia no depende únicamente de las
condiciones en las que se vive, sino de la capacidad de amar y dejarse amar.
«Alzar la
mirada cada día»
Elisabet Argemí
también recordó su experiencia durante el viaje apostólico del Papa a España.
Siguió de cerca sus actividades, participó en la vigilia de Montjuïc y estuvo
en las calles de Barcelona durante aquellas jornadas.
Para ella, uno
de los mensajes centrales de ese viaje —«Alza la mirada»— también puede
iluminar la manera de continuar el legado de Xavier.
«Alzando la
mirada cada día y manteniendo la mirada bien arriba», respondió. Y explicó que,
desde su perspectiva, esa mirada se sostiene en la relación con Jesús, «nuestro
amigo y nuestro amor».
La oración, los
sacramentos y el Evangelio forman parte, según su experiencia, de ese camino
cotidiano. También el acompañamiento del Papa, a través de sus audiencias, sus
escritos y sus palabras.
En medio de los
desafíos del mundo actual, Argemí considera que el testimonio de su hermano
conserva precisamente esa invitación: mirar más allá de la enfermedad y de las
dificultades para descubrir aquello que puede dar sentido a una vida.
Xavier murió con
29 años. Su hermana ha decidido continuar compartiendo su historia. Ahora, ese
testimonio ha llegado también a las manos del Papa León XIV.
Sebastián Sansón Ferrari
Castel Gandolfo
Fuente: Vatican News