La
diferencia entre un día luminoso y un día gris, está en la forma como decides
afrontarlo
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| Dominio público |
Hoy
puedo quejarme porque el día esta lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque
las plantas están siendo regadas gratis.
Hoy
me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento de que
mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy
puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy
puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba
creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy
puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas
tienen rosas.
Hoy
puedo auto-compadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y
embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy
puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo
un trabajo.
Hoy
puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela o puedo abrir mi mente
enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy
puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo
sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.
Hoy
el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma, y aquí estoy, el
escultor que tiene que darle forma. Lo que suceda hoy depende de mi, yo debo
escoger qué tipo de día voy a tener.
Diácono
Antonio Araya
Fuente:
Encuentra.com
