Estas son las soluciones propuestas por la Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas para hacer frente al «mayor desafío global»: la pobreza
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En su
intervención en el debate del Foro Político de Alto Nivel (HLPF) sobre el tema
del desarrollo sostenible, la misión permanente del Vaticano ante la ONU
reafirma la necesidad de renovar el apoyo a los países africanos, menos
desarrollados y en vías de desarrollo sin salida al mar. Un progreso que solo
es posible si se abordan las vulnerabilidades específicas de cada Estado, como
el cambio climático y las infraestructuras.
Mejorar el
acceso a la financiación en condiciones favorables, promover sistemas
comerciales más justos, facilitar la transferencia de tecnologías y el avance
de iniciativas significativas en materia de alivio de la deuda. Estas son las
soluciones propuestas por la Misión Permanente de la Santa Sede ante las
Naciones Unidas para hacer frente al «mayor desafío global»: la pobreza. La
declaración se pronunció ayer, 8 de julio, con motivo del debate del Foro
Político de Alto Nivel (HLPF) de 2026, centradoen acelerar la consecución de
los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los países africanos, los
países menos adelantados (PMA), los países en desarrollo sin litoral (PDSL) y
los países de renta media (MIC).
Las dimensiones
de la pobreza
Ante la
proximidad de la fecha límite de la Agenda 2030 —que define precisamente los 17
objetivos de desarrollo sostenible que deben alcanzarse para ese año—, la Santa
Sede ha reiterado la importancia de una acción global que aborde «los retos que
obstaculizan el progreso del desarrollo». Al abordar la gravísima lacra de la
pobreza extrema, no se puede ignorar que su persistencia, en sus múltiples
dimensiones, sigue privando a millones de personas, sobre todo a mujeres y
niños, de servicios esenciales: acceso a una alimentación adecuada, al agua
potable, a la asistencia sanitaria, a la educación y a un trabajo digno. En
resumen, «la pobreza constituye una grave ofensa a la dignidad intrínseca de la
persona humana, donada por Dios».
Las palabras
del Papa
A continuación,
la intervención recordó las palabras del Papa León XIV recogidas en la
exhortación apostólica Dilexi te, dedicada precisamente al amor hacia los
pobres, que advierte contra el riesgo de «bajar la guardia» ante las personas
necesitadas, considerando la erradicación de esta lacra una prioridad y un
requisito indispensable para el desarrollo sostenible.
Medidas
específicas y a largo plazo
En este
contexto, la Santa Sede ha reiterado su compromiso de renovar y reforzar el
apoyo a los países más afectados por la pobreza, mediante medidas que vayan más
allá del corto plazo y abordando los obstáculos estructurales que impiden un
progreso plenamente sostenible. Para alcanzar este objetivo, se ha destacado la
necesidad de prestar atención a las vulnerabilidades específicas de cada
Estado: desde las limitaciones geográficas hasta el cambio climático, pasando
por las infraestructuras limitadas. Factores que agravan aún más las
desigualdades ya existentes.
El valor de la
familia
La declaración
concluyó con un nuevo énfasis en el papel fundamental de la familia como
«célula fundamental de la sociedad, bien social primario y fuente esencial de
resiliencia». Las políticas que la respaldan «contribuyen directamente a la
erradicación de la pobreza», pero también a la «estabilidad social y al
desarrollo humano integral». Invertir en este ámbito, tanto a nivel nacional
como internacional, «es esencial para garantizar el pleno desarrollo de cada
persona, erradicar la pobreza y alcanzar un desarrollo humano integral».
Edoardo
Giribaldi
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News