Receta para quitar el amargor
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ya estamos
recolectando las primeras verduras de la temporada: calabacines, tomates,
pepinos, remolachas, berenjenas… ¡Todo sabe diferente recién cogido de la
huerta!
Y siempre me
impresiona la sabiduría de los antiguos, que sabe bien cómo hacer con los
alimentos naturales para que estén listos para comer. Me refiero concretamente
al pepino y a la berenjena. Hasta que entré aquí, desconocía que estas
hortalizas son amargas y, sin embargo, para comerlas basta con prepararlas un
rato antes con un poco de sal, y así expulsan todo el amargor, quedando listas
para cocinar o incluso para comer en crudo.
Siempre que me
toca hacerlo, me encanta, porque en el fondo veo reflejado el corazón de toda
persona. Todos, alguna vez, hemos conocido en primera persona lo que es sentir
el amargor o, sencillamente, un día de mal humor. Y también para nosotros es
suficiente el mismo remedio: un toque de “sal”.
En nuestro
caso, ese “estado” se nos puede infiltrar en el corazón sin darnos cuenta, pero
nuestra vida está llamada a mucho más; no te conformes con menos. Por ello, el
Señor siempre nos pondrá cerca el toque de sal que son los hermanos, el toque
del buen humor que nos pueden aportar los demás, para reírnos cada vez más de
nuestras fragilidades. El Señor, a través de ellos, nos hace ver las cosas
desde otra perspectiva, quitando el amargor del corazón y preparándonos así
para darnos con todo nuestro sabor.
El Señor mismo
nos envió diciéndonos: “Vosotros sois la sal de la tierra, pero si la sal se
vuelve sosa, ¿con qué la salarán?” (Mt 5, 13-16). Y es que somos nosotros los
primeros que tenemos que dejarnos curar por la sal que el Señor nos regala,
para que así seamos también, con nuestra vida, un toque de buen humor y Alegría
para los demás.
Hoy el reto del
amor es dar un toque de sal. Tal como nos sugiere San Pablo: “Vuestra
conversación sea siempre agradable, con su pizca de sal, sabiendo cómo tratar a
cada uno”. (Col 4, 6)
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
10 julio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
