El presidente de la Conferencia Episcopal ha lamentado que el Gobierno quiera prohibir el acompañamiento pastoral a personas homosexuales
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| Monseñor Luis Argüello, durante su intervención en la fundación Pablo VI |
«Hay un
proyecto de deconstrucción antropológica, que consiste en decidir yo mi propio
género despreciando mi cuerpo», ha señalado este jueves monseñor Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal
Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, durante la conferencia de clausura
del Curso de Verano de la fundación Pablo VI titulada La
respuesta de las democracias a los retos éticos y antropológicos de la sociedad.
«¡Qué bien lo del orgullo! Porque ese es el pecado de Satán,
el orgullo para decir yo puedo ser lo que quiera y el
cuerpo no es más que un instrumento. El territorio que el capitalismo me
deja para poder experimentar que soy libre. ¡Madre mía», ha exclamado el
presidente de la CEE, que ha remachado: «Y, como te salgas del carril, Derecho
Penal».
En una
conferencia que ha impartido sin papeles, monseñor Argüello ha comenzado
diciendo que «he venido a hablar de lo que llevo en el corazón», como la visita
de León XIV en junio, o las diversas leyes que se preparan en
las cámaras. «¿Hay posibilidad de regenerar las democracias?», se ha
preguntado, tomando el título general de las jornadas, El colapso de
las democracias.
El prelado ha
señalado «un hecho inédito en nuestra parte del mundo: mueren más
personas de las que nacen. Esto no había ocurrido nunca fuera de tiempos de
guerra». De algún modo se ha impuesto una mentalidad en la que «no tener hijos es
un proyecto liberador». El presidente de la CEE ha lamentado que «el
capitalismo, las grandes fortunas del mundo desarrollado, ha fomentado la
reducción de la natalidad», un proyecto que, paradójicamente, ha encontrado «en
la izquierda europea a sus cómplices», en lo que ha descrito
gráficamente como «reducir los comensales a la mesa», promoviendo medidas como
el aborto y la eutanasia.
«En nuestro
tiempo, el hombre se ha puesto de pie. Una vez de pie, sospecha.
Sospecha de todo lo que ha creído previamente. Va emergiendo una
propuesta antropológica que supone una reducción del pensamiento que
se gesta a lo largo de toda la Edad Media», ha alertado monseñor Argüello. De
ahí se llega a un individualismo que «olvida el bien común, que olvida a los
demás».
En esta misma
línea, «en lo que antes se llamaba disforia de género y hoy se llama LGTBIQ+;
hay una deconstrucción y se condena -llamando 'terapias de conversión'- el
acompañamiento a las personas. Se prohíben las 'terapias de conversión' a
la vez que se consolidan las terapias de afirmación».
«Una cueva
de ladrones»
Por eso, el
prelado ha insistido en recuperar «unos principios éticos comunes a toda la
sociedad, el bien común y el principio de subsidiariedad». «Cuando un Estado
olvida la ética, se convierte en una cueva de ladrones, y a
las pruebas me remito», ha observado, en clara referencia a la situación
política actual, para añadir inmediatamente: «Cueva de ladrones, y me miro a
mí, y os miro a vosotros. Porque, si hemos hecho trampas en la
Declaración de la Renta, o pedimos una factura en negro... Las referencias
éticas son para todos y, si no hay un pueblo, un ‘demos’ con referencia ética,
¿cómo vas a exigírselo a quien sea tu representante?», ha cuestionado.
Monseñor
Argüello también ha lamentado cómo «las comunidades autónomas, para
promover el diálogo social, lo que hacen es dar dinero a
sindicatos y empresarios». «El Estado lo que hace es ofrecer limosnas a
las clases medias. Pagas. Es verdad que las personas necesitadas necesitan una
ayuda, pero el principio de subsidiariedad exige una
responsabilidad por parte de los ciudadanos», ha afirmado. De este modo, «se
busca comprar al ciudadano y hacerle dependiente del Estado».
Poniendo el
ejemplo de Cáritas y de Manos Unidas, «lo nuestro no es el asistencialismo,
pero las democracias se han convertido en asistencialistas porque
les interesan ciudadanos pasivos comprados por las subvenciones para tener un
voto cautivo». «No vale, sin mas, te doy una paguita y te quedas
tranquilo, porque eso es una mutación antropológica. Es
necesario que trabajemos ladrillo a ladrillo, como ha pedido el
Papa León XIV, y estar dispuestos a acoger todos los
ladrillos». «Las propuestas que vienen de un lado y de otro», ha
aclarado: «No porque todas sean iguales, pero no valen soluciones
simplistas». «Construyamos un pueblo, exijamos que se respeten las reglas
básicas de la democracia: la libertad de Prensa, la división de poderes, el
respeto a las leyes». También ha destacado la necesidad de «una verdadera
aconfesionalidad del Estado», ya que, a su juicio, el Estado actual «hace sus
propuestas confesionales: te dice qué tienes que decir, o comer, o
vestir, o pensar, imponiendo su antropología».
Para Argüello,
la consecuencia más evidente del individualismo y el personalismo impulsado
por las autoridades ha resultado en la disolución del concepto de familia,
de pueblo y comunidad, lo que ha llevado a una «deconstrucción» de la
democracia liberal, que ha devenido en la desaparición del «bien común» y el
sentido de responsabilidad personal.
«Por eso es
necesario que las democracias respeten las reglas de juego», ha insistido el
prelado, que ha hecho una breve alusión a un tema candente en estos días: el
absentismo laboral. «Podríamos repasar las listas y nos
llevaríamos alguna sorpresa», ha dicho, dando a entender de que se producen
numerosos abusos. El presidente de la CEE ha terminado abogando por crear
«alianzas familiares, asociaciones, la sociedad civil, que encuentren en el
Estado un respaldo para buscar el bien común teniendo en cuenta el rostro de
los desfavorecidos».
Álex Navajas
Fuente: El Debate
