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| ACIPRENSA. Dominio público |
Explica que, en primer lugar, se ve la imagen de
“María, porque Ella domina el cuadro y porque te mira directamente a ti, no a
Jesús, ni al cielo, ni a los ángeles que están sobre su cabeza”.
“Su mirada nos acerca a la historia, nos hace
partícipes de la pintura y del dolor. Su mirada nos dice que, así como Jesús
corrió hacia su madre y encontró refugio, nosotros también podemos correr hacia
María”.
De este modo, el ícono no se limita a representar
una escena del pasado, sino que introduce al fiel en un diálogo vivo con la
Madre de Dios, que ofrece consuelo y refugio en medio del miedo y la
incertidumbre.
2.- La estrella en su frente: María, guía hacia Jesús
Respecto
a la estrella de ocho puntas en su frente, el sitio señala que “probablemente
fue agregada por un artista posterior para representar la idea oriental de que
María es la estrella que nos lleva a Jesús”.
Además, para reforzar el simbolismo, hay una cruz
ornamental de cuatro puntas a la izquierda de la estrella en su frente.
Así,
el ícono recuerda que María no se presenta a sí misma, sino que siempre conduce
a su Hijo, y guía al creyente en el camino hacia Cristo y hacia la salvación.
3.- María nunca se muestra sin Jesús
Aparte
de María, el cuadro representa a un Niño Jesús de dos o tres años, sentado a la
izquierda de su Madre, con sus manos apretando su mano derecha. Según el sitio
oficial, en los íconos bizantinos “María nunca se muestra sin Jesús, porque
Jesús es fundamental para la fe”.
En
la imagen, Jesús aparece unido de manera muy cercana a su Madre, subrayando que
toda devoción mariana auténtica conduce al encuentro con Cristo, verdadero
centro de la vida cristiana.
4.- El Niño Jesús: Rey que abraza la cruz
“Jesús
también lleva la ropa de la realeza. Sólo un emperador podía usar la túnica
verde, el fajín rojo y el brocado dorado que se muestra en la imagen. Las
iniciales griegas a la derecha del Niño y su halo decorado con una cruz
proclaman que es ‘Jesucristo’”, continúa el sitio.
Aunque
es representado como un niño pequeño, sus vestiduras reales y el halo con la
cruz revelan su identidad divina y la dignidad de Rey, al tiempo que su gesto
temeroso lo muestra plenamente humano, capaz de estremecerse ante el sufrimiento.
5.- La sandalia que casi se cae: el temor humano de Cristo
También
se explica que “Jesús no nos mira a nosotros, ni a María, ni a los ángeles.
Aunque se aferra a su Madre, mira hacia otro lado, hacia algo que no podemos
ver, algo que lo hizo correr tan rápido hacia su Madre que una de sus sandalias
casi se le cae, algo que lo hace aferrarse a Ella para protegerse y buscar
amor”.
“Jesús
ha visto parte de su destino –continúa el sitio oficial–: el sufrimiento y la
muerte que sufrirá. Aunque es Dios, también es humano y le teme a este
aterrador futuro. Ha corrido hacia su Madre, que lo abraza en este momento de
pánico, de la misma manera que Ella estará a su lado a lo largo de su vida y
muerte. Si bien no puede evitarle su sufrimiento, puede amarlo y consolarlo”.
En
este detalle, la tradición espiritual ha visto una catequesis silenciosa sobre
el misterio de la Redención: el Hijo se abandona en los brazos de su Madre en
medio del temor, y ella lo sostiene también cuando se acerca la cruz.
6.- Los arcángeles y los instrumentos de la Pasión
A
ambos lados de Jesús y María están los arcángeles Miguel y Gabriel, portando
los instrumentos de la Pasión. En caracteres griegos se agregan los nombres
abreviados de las cuatro figuras.
A
la izquierda, Miguel sostiene una urna llena de la hiel que los soldados le
ofrecieron a Jesús en la cruz, la lanza que le atravesó el costado y la caña
con la esponja. A la derecha, Gabriel lleva la cruz y cuatro clavos.
De
esta manera, el ícono presenta en una sola escena el amor materno de María, la
humanidad de Cristo que se sobresalta ante el dolor y los signos de la Pasión
que se avecina, invitando al creyente a contemplar el misterio de la salvación
con confianza en el “perpetuo socorro” de la Virgen.
Por Liliana Montes
Fuente: ACI
