LUIS ARGÜELLO: «LA VISITA DEL PAPA PUEDE AYUDAR A SUPERAR INTERESES ELECTORALISTAS»

El presidente de la Conferencia Episcopal Española: llegará a nuestro país como «un referente moral y espiritual» para dar respuesta a la crisis de las democracias

Ecclesia

En una vida pública como la española, que alguien proponga un debate sereno y profundo sobre lo que acontece merece reconocimiento. Es lo que ha hecho este martes Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum. Un encuentro que giró en torno a la visita del papa León XIV a España, y durante el que el también arzobispo de Valladolid reflexionó sobre cuestiones como la vida política y la crisis de la democracia, el creciente interés por la fe, la realidad migratoria o la expansión de las Iglesias protestantes.

Entre el auditorio, repleto de autoridades, sobresalió la figura del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, encargado de presentar al ponente, quien, en su intervención, defendió el derecho de la Iglesia a participar de la vida pública y de llevar a cabo su misión —propagar el Evangelio— en ella. Además, anunció que entregará a León XIV las llaves de la ciudad de Madrid.

La primera intervención de Argüello fue un recordatorio de que la visita del Papa es una llamada a salir «de la endogamia, de los pequeños corros, de la afirmación de las pequeñas identidades…». Es una propuesta para ensanchar el corazón y alzar la mirada, como dice el lema de la visita. «El Papa es una referencia de universalidad», dijo.

Asimismo, recordó cómo, en los últimos tiempos, se convirtió en «un referente moral y espiritual en el camino hacia la paz» y cree que actuará del mismo modo en un momento en el que las democracias occidentales están en crisis. Una crisis que tiene que ver, precisamente, con el fundamento ético que las sostiene.

«Se ha pensado que para encauzar una vida plural era imprescindible el relativismo moral. Y en un relativismo moral, la fuente de las normas son las leyes, cayendo así en un positivismo jurídico. Esto se puede vivir más o menos bien, pero cuando llegan asuntos complicados, hace falta buscar las referencias. Sin referencias de tipo ético y espiritual, el riesgo de que los positivismos se transformen en autocracias es alto», aseveró.

En este sentido, cree que la presencia de León XIV en nuestro país —y de forma concreta en el Congreso de los Diputados— puede ayudar a caer en la cuenta de que la democracia necesita pensar en algo más que en periodos de cuatro años, revisar sus fundamentos y alzar la mirada. Es decir, «no mirar solo por los intereses demoscópicos o electoralistas».

Las puertas de entrada a la Iglesia

Otro de los asuntos que abordó el arzobispo de Valladolid fue el crecimiento de jóvenes que se acercan a la Iglesia católica y los motivos, que él llamó «puertas de entrada». En su opinión, estas vías son dos: la música y las emociones y la acción social. «Son puertas de entrada. Nosotros deseamos enseñar la casa entera. Por eso decimos: qué bien la emoción, pero acompañémosla para que se transforme en virtud. Y hagamos lo mismo con la acción social, para que se transforme en caridad política», detalló.

De forma concreta, para comentar este auge aseguró que el número de adultos que recibieron los sacramentos de la iniciación cristiana ascendió a 3.000.

En materia económica, Argüello señaló que los fondos que se están recaudando para la visita y que no lleguen a ser empleados se dedicarán a las distintas obras sociales que tienen protagonismo durante el viaje.

La postura de la Iglesia sobre las migraciones

En la conversación también salió, a cuenta de las diferencias con Vox, la cuestión migratoria. Tras recordar que no hay posturas irreconciliables y que la Iglesia siempre está dispuesta a hablar y escuchar a todos, puso sobre la mesa cuál es la postura eclesial sobre este fenómeno.

Dijo que lo primero que hay que hacer es plantearse las causas, por qué la gente sale y en qué medida eso que llamamos Occidente contribuye a esta situación. La siguiente idea que puso encima de la mesa es el derecho de los Estados a regular los flujos migratorios y la necesidad de combatir la acción de las mafias. Y por último, afirmó el deber con los que han llegado, que brota de la propia dignidad, «que no se otorga por las leyes».

En este sentido, el arzobispo reflexionó sobre el ordo amoris, planteado en EE. UU., y que dijo puede estar influyendo también a Vox, que recalca que debe haber unas prioridades a la hora de amar, en este caso, a la hora de atender a unos y otros. En España, la prioridad nacional, tan debatida en las últimas semanas.

«Nosotros creemos que esto hay que superarlo, que no es verdad», dijo. Y explicó que, del mismo modo que la dignidad es universal, el bien común ya no es solo local. «El bien común tiene unas características que aterrizan en lo local, en lo nacional, y los estados tienen esa responsabilidad sobre el bien común de la nación, pero está tan afectado y atravesado por asuntos de economía multinacional y política internacional que tiene que tener en cuenta esta dimensión. Y desde ahí, como diría Francisco, escuchar a todos, todos, todos», subrayó.

Las teologías de la descolonización y la prosperidad

La última reflexión versó sobre el auge de los grupos evangélicos en nuestro país, que realizan eventos en grandes estadios. En principio, dijo Argüello, esto, por sí mismo, no es una cuestión que deba preocupar a la Iglesia católica, aunque advirtió de que a través de ellos se pretenda imponer dos corrientes fundamentales: la teología de la descolonización y la teología de la prosperidad.

La primera, explicó, pone en cuestión la aportación de la evangelización de España en América, y la segunda, «que enlaza bien con el capitalismo», vincula el éxito económico con la fe.

Por Fran Otero

Fuente: Ecclesia