Crecer y florecer
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer me
comentaron que el huerto estaba precioso, que me diese una vuelta para ver cómo
estaban los tomates. Me di una vuelta y la verdad es que están muy grandes y ya
con algún tomate pequeñito. Me admira porque la planta, cuando se plantó, era
muy pequeña, y ha necesitado luz, calor y agua. Con esto tan sencillo ha
crecido, ha florecido y ya tiene fruto.
La verdad es
que solo me sale darle gracias al Señor por la maravilla de la creación, porque
en ella vemos cómo todo es pura gratuidad. Lo recibimos gratis del Señor para
que podamos alimentarnos. Es tan impresionante la naturaleza. Si lo piensas, no
abarcas a comprender. Solo el amor es capaz de hacer tal maravilla. Porque esta
creación nos la ha regalado el Señor para que vivamos de ella.
Al volver al
convento, me fui a la capilla a estar con el Señor y le decía al Señor: ¿Y cómo
podemos hacer para que nuestra vida dé fruto? ¿Nuestra vida espiritual crezca?
Porque el Señor nos da todos los medios para ello, pone a nuestro alcance los
sacramentos, la oración, las inspiraciones del Espíritu Santo. Todo esto hace
que podamos crecer y florecer. Pero me daba cuenta de que necesitamos acogerlo
en nuestra vida.
Los discípulos
fueron poco a poco transformándose, sobre todo cuando vino el Espíritu Santo
sobre ellos. Entonces, empezaron a crecer y dar fruto. Porque esto no es algo
humano, por mucho que nos empeñemos. Esto es un camino divino, y se te regala
gratuitamente; solo necesita el Señor tu sí. Después, Él se encarga de todo.
Por ello, tú confía, que Él lo puede todo. Sé que confiar a veces es complicado
o difícil, pero la confianza es la escalera del Cielo.
Hoy, el reto
del amor es acercarte a algún sacramento y dejar que el Señor dé fruto en tu
vida.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
23 mayo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
