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En su encuentro
con los participantes de la conferencia internacional "Cuidar voces y
rostros humanos", promovida por el Dicasterio para la Comunicación junto
con el Dicasterio para la Cultura y la Educación, León XIV reiteró el
compromiso de la Iglesia con la comunicación social. El Pontífice hizo un
llamado a promover la alfabetización digital y el uso crítico de los medios,
especialmente entre los jóvenes.
La Iglesia está
plenamente involucrada y comprometida con el ámbito de la comunicación social,
naturalmente dentro del marco de su "misión universal". Promueve la
recuperación del sentido de la humanidad para despertarlo de su "eclipse",
alimentado por una carrera incesante por el progreso tecnológico, donde la
necesidad de relaciones corre el riesgo de ser sustituida por fríos chatbots.
Asimismo, instó a la educación y la alfabetización, especialmente entre los
jóvenes, en tecnología digital y su uso crítico. Estas son las directrices
ofrecidas esta mañana, 22 de mayo, por el Papa León XIV, durante su encuentro
con los participantes de la conferencia internacional «Cuidar las voces y
rostros humanos», organizada por el Dicasterio para la Comunicación en colaboración
con el Dicasterio para la Cultura y la Educación.
La misión de
la Iglesia en la comunicación
El Pontífice
recibió a los participantes del encuentro celebrado ayer en la Pontificia
Universidad Urbaniana de Roma, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico
Vaticano. Recordó que el evento tuvo lugar tras la celebración del 60.º Día
Mundial de las Comunicaciones Sociales, que tuvo lugar el domingo 17 de mayo, y
subrayó cómo este encuentro para reflexionar sobre los medios de comunicación y
la educación digital contribuye a la orientación de la humanidad en una era
marcada por el crecimiento exponencial de la tecnología.
“Es
precisamente en el contexto de la misión universal de la Iglesia donde mejor se
comprende su compromiso con la comunicación social”.
Orientación
para decisiones y acciones
De hecho, el
Papa recuerda que el Decreto Inter Mirifica del Concilio
Vaticano II sobre los medios de comunicación social, que dio origen a la
Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, comienza afirmando que «la
Iglesia Católica, fundada por Cristo el Señor para llevar la salvación a todos
los hombres», siente el deber de proclamar el Evangelio, trabajando por la
redención eterna de toda persona.
“Este deseo
de «que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad»
debe, por lo tanto, guiar no solo nuestras decisiones y acciones, sino también
el uso y la orientación de los medios de comunicación, la tecnología digital y
la inteligencia artificial, para asegurar que estas herramientas se pongan al
servicio auténtico de la humanidad”.
El eclipse
del significado
León cita
entonces el concepto expresado en su mensaje para la Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales de este año, donde observa que la «promoción e
implementación desenfrenadas de la tecnología a expensas de la dignidad humana»
incrementa el daño causado por los chatbots y otras tecnologías que «explotan
nuestra necesidad de relaciones humanas».
“Estamos
experimentando un verdadero eclipse del significado de lo que significa ser
humano. Por lo tanto, es aún más necesario recuperar la comprensión del
verdadero significado y la grandeza de la humanidad tal como Dios la concibió”.
La esperanza
de Magnifica Humanitas
El desafío que
enfrentamos, por lo tanto, no concierne a la tecnología, sino a la humanidad
misma, y el Pontífice espera que su primera encíclica, Magnifica Humanitas, que se publicará el 25 de mayo
y está dedicada a la protección de la persona humana en la era de la IA, ayude
a responder mejor a este llamado.
“A la luz de
esto, confío en que solo a través de la contemplación de Cristo, el Verbo
Encarnado, podremos no solo redescubrir una visión correcta de Dios, sino
también comprender la verdad de la humanidad”.
Proteger
mediante el encuentro con Dios
Como afirmó san
Pablo VI en Gaudium et Spes, «por la Encarnación, el Hijo de Dios
se ha unido de alguna manera a cada hombre». Esto, explica León, significa que
el corazón humano jamás podrá comprender plenamente la profundidad de su ser ni
su valor fuera de Cristo y su corazón. Por ello, proteger rostros y voces
implica un encuentro con «Aquel que es la imagen del Dios invisible, siendo a
la vez el hombre perfecto».
“Naturalmente,
todo esto debe tenerse en cuenta al analizar las implicaciones de la tecnología
digital y el papel de la Iglesia en la comunicación social”.
Las
tecnologías contribuyen a la salvación
No es una tarea
fácil, reconoce el Papa, pero «¿cómo no hacerlo en nuestros días?», ante un
problema tan generalizado y la misión de llevar «la luz de Cristo al mundo,
iluminando cada dimensión de la actividad humana»?
“En
consecuencia, la Iglesia se siente obligada a contribuir al esfuerzo por
planificar e introducir la alfabetización en medios, información e inteligencia
artificial en los sistemas educativos”.
De este modo,
se garantizará a cada individuo la capacidad de pensamiento crítico, y las
tecnologías mismas podrán contribuir a la salvación de quienes las utilizan.
La
importancia de la alfabetización digital
León también
examina las preocupaciones naturales sobre las posibles consecuencias del uso
de las nuevas tecnologías en el desarrollo físico e intelectual de los niños y
jóvenes, así como en su bienestar espiritual. Las nuevas generaciones, como ya
recordó Inter Mirifica, deben aprender un uso moderado y
disciplinado de la IA, con el apoyo de padres y educadores.
“Además, a
la luz de la misión de la Iglesia y las creencias erróneas actuales sobre Dios
y la persona humana, la alfabetización digital debe incluir también una
educación en la verdad sobre Dios y la humanidad”.
Una cuestión
cercana al corazón del Papa
La apertura de
los jóvenes a la verdad y su deseo de descubrir el sentido de la vida son, por
tanto, un estímulo para que todos integren el uso de la tecnología en un estilo
de vida cristiano integral.
“Queridos
hermanos y hermanas, este es un tema que me toca muy de cerca, al igual que a
la Iglesia. En efecto, como Madre, la Iglesia se preocupa por la vida de sus
hijos, deseando guiarlos hacia la plena madurez. Espero que estas reflexiones
conduzcan a una renovada confianza en la tecnología como fruto del ingenio
humano, en armonía con el plan creador de Dios”.
Edoardo
Giribaldi
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
