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| El Papa León XIV. | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN.. Dominio público |
Así lo afirmó en un mensaje con ocasión del sesenta aniversario
de la Universidad Católica Boliviana de San Pablo, en el que recordó que la
universidad existe “para promover una formación integral de la persona”.
Además, afirmó que la verdadera educación “propone la
formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las varias
sociedades de las que el hombre es miembro”.
En esta línea, destacó que deben cultivarse las
facultades intelectuales y morales, así como la libertad responsable y el compromiso
con el bien común para formar a personas “capaces de pensar con rigor, dialogar
con apertura y actuar con rectitud”.
Al hacer referencia al lema de la universidad
boliviana —Veritas in Caritate—, el Santo Padre puntualizó que esta
expresión, que anima a anunciar la verdad guiados por el amor y la caridad, “es
una síntesis elocuente de la misión universitaria asumida desde la fe”.
De este modo, recordó que la verdad “no es sólo un
ideal intelectual ni un concepto abstracto, sino que encuentra su identidad
en la persona misma de Jesucristo, quien se revela precisamente como la
Verdad”.
León XIV subrayó que para un cristiano decir la verdad
supone “un acto de amor que edifica, sana y orienta a la persona hacia su
plenitud”.
“Reconocer que la Verdad tiene un rostro personal
—continuó— y una dimensión relacional preserva al conocimiento de convertirse
en instrumento de dominio, de exclusión o de mera utilidad orientándolo, en
cambio, al servicio de la justicia y de la dignidad de todo ser humano, especialmente
de los más vulnerables”.
Insistió en que la investigación y la docencia deben ser un servicio y no un fin autorreferencial para construir una sociedad más justa y abierta a la trascendencia, “donde el conocimiento esté siempre al servicio de la persona”.
“En un contexto cultural marcado por la fragmentación del saber, el relativismo y la instrumentalización del conocimiento, Veritas in Caritate sigue siendo un criterio para el discernimiento académico y pastoral”, destacó por último el Santo Padre.
Por Almudena Martínez-Bordiú
Fuente: ACI
