El Señor Jesús tuvo gran aprecio por sus amigos y también por un lugar especial: Galilea. Por eso, al resucitar no fue extraño que citara ahí a sus discípulos
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| Vista del Mar de Galilea desde el Monte Arbel, Jesus Trail |
Todos tenemos
un sitio especial al que nos agrada regresar por lo que representa para
nosotros: amigos, familia, recuerdos hermosos, infancia, en fin. El Señor Jesús
también tenía uno, por eso, al resucitar no fue extraño que les pidiera a sus
discípulos reunirse en Galilea, el lugar donde todo comenzó.
Jesús vivió
en Galilea
El Evangelio de
san Mateo narra que María Magdalena y la otra María fueron a visitar el
sepulcro (Mt 28, 1). Pero al llegar, vieron al Ángel del Señor quien
les avisa que Jesús había resucitado y que vería a los discípulos en Galilea.
Ellas van a dar
la noticia, pero en el camino se topan con el Señor:
!Jesús salió a
su encuentro y las saludó, diciendo: 'Alégrense'. Ellas se acercaron y,
abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: 'No teman;
avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán'" (Mt 28,
9, 10).
Después, los
discípulos cumplen el mandato del Señor Jesús:
"Los
once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había
citado" (Mt 28, 16).
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comienzo
¿Por qué
Galilea? La explicación la encontramos en los evangelios. Pero también en la
geografía. Observando un mapa de Galilea encontraremos en ese territorio todos
los sitios en donde Jesús desarrolló su vida y su predicación: ahí se encuentra
Nazaret, Cafarnaúm, Caná, Naím, el monte Tabor, Betsaida, Corozaín, el lago de
Genesaret o Tiberíades.
Además, Galilea
fue el lugar en donde el Señor inició su misión "enseñando en las
sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino" (Mt 4,
23) . Ahí realizó sus primeros milagros "curando todas las
enfermedades y dolencias de la gente" (Mt 4,
23). Fue donde llamó a sus Apóstoles Simón, Andrés, Santiago y Juan y los
hizo pescadores de hombres (Mt 4,
18.21).
Por eso, era
entendible que decidiera volver a donde comenzó y desde ahí enviar a sus
discípulos a continuar con su misión:
"Al verlo,
se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose,
Jesús les dijo: 'Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y
hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo
les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo'" (Mt 28
17-20).
El hogar de
su Madre
Galilea es el
lugar donde Jesús vivió la mayor parte de su vida, así es que, como quien
vuelve al hogar paterno - porque además, todavía estaba ahí María Santísima, su
madre -, Él regresa para ascender al cielo y dejar la promesa de que vendrá
nuevamente.
Por eso,
también para nosotros Galilea debe significar el cumplimiento de las Palabras
del Señor que mantendrán viva la esperanza de nuestra propia resurrección y de
la vida eterna que algún día compartiremos con Él.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
