No han venido solo de turismo; buscan respuestas, fe y una red internacional que cruza los cinco continentes en pleno corazón de la cristiandad
![]() |
| El grupo de universitarias de Valencia que participa en el UNIV 2026 durante la audiencia general |
Roma ha sido en
estos días un hervidero de idiomas, pero hay uno que ha destacado entre la
multitud que rodea el Vaticano: el español. Procede en gran medida de grupos de
jóvenes de la península —como la delegación de universitarias valencianas— que
han viajado a la Ciudad Eterna para participar en el UNIV 2026. Este
encuentro internacional, que desde 1968 se ha consolidado en la Semana Santa
romana, no es un simple viaje de turismo, sino una convivencia de una semana
con estudiantes de los cinco continentes diseñada para ampliar la mirada y el
corazón ante la universalidad de la Iglesia.
Impulsado
por san Josemaría Escrivá, el UNIV nació con el sueño de que
universitarios se hicieran grandes preguntas y buscaran respuestas para mejorar
el mundo. Bajo el marco de UNIV Inspire, el evento propone un enfoque integral:
combina la actividad académica —entendiendo el trabajo como un instrumento para
servir a la sociedad— con una intensa vida espiritual.
La agenda
incluye el UNIV Lab, un foro de resolución de problemas donde se escucha a
expertos; tertulias con el Prelado del Opus Dei (conocido cariñosamente como
'el Padre') y la participación en los oficios del Triduo Pascual y
audiencias con el Papa, permitiendo a jóvenes como Mireia, Candela o Carmen
vivir una fe «desde el corazón» mientras fortalecen sus amistades.
El esfuerzo
tras el viaje: la historia de Mireia
Para muchas,
estar aquí no ha sido un camino de rosas. Mireia Esteve, estudiante
de Farmacia de 22 años en la Universidad Pública de Valencia, es el ejemplo de
ello. Conversa desde hace apenas tres años, Mireia ha recorrido un camino
gradual hacia la fe. No fue hasta principios de este curso cuando recaló en el
Centro de Universitarias de Artes, en Valencia, movida por el deseo de
profundizar en una inquietud espiritual que paso a paso la ha terminado
conduciendo hasta el corazón de Roma.
«Económicamente
era imposible que yo pudiese venir», confiesa con sinceridad. Sin embargo,
gracias a la ayuda de una fundación y a la organización del grupo para vender
diversos productos y recaudar fondos, logró costearse el viaje.
Para ella, esta
experiencia es un aprendizaje radical: «Para mí la Semana Santa siempre habían
sido simplemente unas vacaciones más... poder vivirlo centrada en lo más
importante, que es la fe, está siendo una experiencia inolvidable», cuenta a El
Debate. Además, añade, «el poder vivirlo en la cuna de la cristiandad hace
que todo sea más intenso y especial».
Mucho más
que turismo
El UNIV no es
un retiro al uso ni un viaje de estudios convencional. Funciona en cierta forma
como un 'pulmón cultural' donde las ideas brotan del contacto
directo con el patrimonio espiritual y artístico que custodia Roma. En este
escenario, las jóvenes profundizan en cómo vivir con plenitud la fe cristiana
en medio del mundo, fortalecen su vida espiritual, reflexionan sobre los retos
de la sociedad actual y participan activamente en las actividades formativas
del encuentro.
Para María
Gallud, que celebra su 21 cumpleaños entre los adoquines de la Ciudad
Eterna, la experiencia está siendo un parón necesario frente a la exigencia de
su carrera. Esta estudiante de Medicina reconoce que el viaje
le ha permitido recuperar la capacidad de asombro: «El estudio ocupa una gran
parte de mi vida y no me da tiempo a detenerme, a contemplar la belleza... este
tiempo me ayuda a ver a Dios en cada cosa que vivo».
Candela,
estudiante de Derecho de 19 años, pone el foco en la superficialidad del día a
día: «No nos paramos a hablar de verdad con nuestras amigas... en el UNIV me he
dado cuenta de que estos viajes los podemos aprovechar para hablar sobre temas
más profundos y valorar nuestras amistades». En la misma línea, Carmen
Aparicio, que estudia Psicología, destaca la necesidad de frenar el
ritmo de la vida universitaria: «Me está viniendo muy bien para poder parar a
reflexionar las cosas y pensar en qué punto estás y qué puedes mejorar». Una
experiencia que, como explica Inés Gil, trasciende el turismo: «Tengo la
oportunidad no solo de conocer Roma, sino de profundizar en el significado de
la Semana Santa».
El mensaje
del Papa
Un momento
significativo de la semana se vivió este Miércoles Santo. Durante
la audiencia general, el Papa León XIV se dirigió específicamente a todos
ellos. «Saludo cordialmente a los jóvenes venidos de distintas partes del mundo
para participar en el Encuentro internacional UNIV 2026», resonó en la plaza,
seguido de un caluroso aplauso y gritos, instándoles a ser «alegres testigos»
de la Resurrección.
El UNIV 2026
cierra sus puertas este Domingo de Resurrección, pero deja en estas jóvenes la
determinación de convertir lo vivido en un motor para influir en su entorno. El
encuentro ha funcionado como un cortafuegos frente a la rutina que, como
reconoce Carmen, a veces obliga a vivir «muy en todo pero en nada a la vez», y
ha dejado que estas jóvenes decidan detenerse en Roma para empezar de nuevo.
María Rabell García
Fuente: El Debate
