La Fundación SM presenta los datos del informe Jóvenes españoles 2026. Su fe, sin embargo, es más «personalizada y desinstitucionalizada»
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| Jóvenes durante la última Fiesta de la Resurrección. Foto: Ignacio Gil |
La Fundación SM ha
presentado este martes los datos del informe Jóvenes españoles 2026,
que estudia los valores, espiritualidad, integración político-social, cultura
y ocio de la juventud en nuestro país.
Uno
de los datos más llamativos del estudio es que la
espiritualidad «gana presencia» en la vida de los jóvenes. Así,
el informe detecta un aumento de la importancia atribuida a las creencias
religiosas y espirituales, hasta el punto de que la religión alcanza su mayor nivel de importancia de toda la serie
histórica del informe.
Tabla con las creencias religiosas de los jóvenes. Fuente: Fundación SM.
Concretamente,
el 38,4 % de los jóvenes considera la religión «bastante
o muy importante» en su vida. Asimismo, el porcentaje de
jóvenes que se identifica como católicos —incluidos los no practicantes— pasa
del 31,6 % en 2020, el año de la pandemia, al 45 % en 2025, mientras disminuyen las posiciones
explícitamente no religiosas como los agnósticos y los no
creyentes.
Una fe
más desinstitucionalizada
Sin
embargo, este repunte religioso no supone un retorno al
modelo religioso tradicional, ya que «las identidades
religiosas se vuelven más flexibles y
combinan elementos de distintas tradiciones espirituales», señala el estudio.
Paradójicamente, entre los jóvenes que se identifican como católicos
practicantes, una proporción significativa afirma creer también en el karma
(60,7 %), la reencarnación (48,5 %), las
artes mágicas (44,1 %), la predicción del futuro (37,1 %) y las energías
curativas (40,3 %).
«Estas
creencias reflejan una espiritualidad híbrida,
personalizada y desinstitucionalizada, que
funciona, principalmente, como fuente de apoyo emocional y orientación
personal», señala el texto.
Menos
idealistas
En
comparación con ediciones anteriores del estudio, se observa una clara disminución
de los valores idealistas, mientras aumenta la importancia de los valores más individualistas y hedonistas más vinculados
al bienestar personal, especialmente ganar dinero y disfrutar del tiempo libre
y del ocio.
En
este contexto, la familia sigue siendo el principal refugio emocional
y económico, en gran medida por las dificultades de emancipación derivadas de
la precariedad laboral y el alto coste de la vivienda.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Fuente: Alfa y Omega
