OBISPO COSTARRICENSE QUE SIRVE EN ÁFRICA CALIFICA LA VISITA DEL PAPA COMO UN “BÁLSAMO DE ESPERANZA”

La reciente visita del Papa León XIV por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial dejó un mensaje de esperanza, comunión y renovación para todo el continente africano, aseguró Mons. Víctor Hugo Castillo, Obispo de Kaga-Bandoro, en la República Centroafricana.
Jóvenes afuera de la capilla del Seminario San Juan Pablo II, en Mbaiki.
 Crédito: Conferencia de Obispos de la República Centroafricana

En entrevista con ACI Prensa, el prelado, originario de Costa Rica, sostuvo que, aunque el Santo Padre visitó sólo cuatro naciones, se sintió como si fuera en todo el continente “porque las realidades, sobre todo de estos países subsaharianos, son realidades comunes”.

En ese sentido, el obispo que hace parte de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, también destacó que el viaje papal representó “un signo fuerte, grande de esperanza y de comunión en la resiliencia, comunión también en las realidades que la gente vive”.

“La presencia del Papa ha sido un bálsamo que viene de alguna manera a dar sentido a las heridas profundas que estos países han vivido y todavía están viviendo”, indicó el prelado.

Mons. Castillo explicó que en varias naciones africanas persisten problemas como “la desigualdad de derechos, desigualdad en el acceso a la educación”, así como altos índices de “corrupción y falta de puntos de referencia, morales, éticos”. A ello se suman, dijo, “las guerras, las divisiones que han traído la dimensión política; es una herida que está todavía abierta, que no se sana y tomará su tiempo para sanar”.

Ante este panorama, señaló que una de las enseñanzas más importantes del viaje pontificio es “no habituarnos a que las cosas son así”. “Tenemos que cambiar, tenemos que movernos, tenemos que buscar vías y fuentes, caminos nuevos para que la realidad pueda cambiar”, agregó.

Y con esto, responder al llamado del Santo Padre a que “las comunidades cristianas sean los protagonistas de un futuro mejor”.

La fe en la República Centroafricana

Mons. Castillo encabeza la diócesis de Kaga-Bandoro desde septiembre de 2024, cuando fue nombrado por el Papa Francisco. Explicó que esta jurisdicción eclesiástica abarca unos 95 mil kilómetros cuadrados y cuenta con una población superior al medio millón de habitantes, de los cuales una mayoría significativa se identifica como cristiana y católica.

Describió a Kaga-Bandoro como una diócesis “muy dinámica”, donde la gente vive su fe “con convicción y con pasión”, a pesar de las dificultades que enfrenta el país.

El obispo señaló además que la República Centroafricana es “una Iglesia joven”, cuyos fieles necesitan una “formación puntual, pausada y, sobre todo, una formación que lleve a comprender cuál es el misterio de este Dios de Jesucristo”.

Precisó que esa formación no debe limitarse al ámbito religioso, sino abarcar también la dimensión humana, “que va desde las primeras etapas de la vida, el sentido de una formación en familia, la formación en sociedad, la formación de educación”.

Los jóvenes africanos

Para Mons. Castillo, uno de los mensajes más fuertes del viaje papal dirigido a las nuevas generaciones fue: “No se dejen robar el futuro que les pertenece”.

Según explicó, con este mensaje, el Papa León XIV animó a los jóvenes africanos a soñar con sus países “desde el punto de vista de la paz, de la reconciliación, porque esta tierra africana, bella, preciosa, bonita, les pertenece”.

Añadió que será tarea de obispos y sacerdotes ayudar a los jóvenes a “desmenuzar este mensaje del Papa para poder apropiarse de él”, sin la necesidad de violencia.

Recordó también que África es un continente eminentemente joven. En la República Centroafricana, señaló, la edad promedio no llega a los 40 años, lo que convierte en un “continente joven, un continente lleno de vocaciones, pero también un continente que tiene el deber de ser profético”.

“Yo pienso que la visita del Papa ha sido para el continente un gran bálsamo de esperanza y una invitación a mirar al horizonte con optimismo. Las cosas pueden cambiar”, concluyó.

Por Diego López Colín