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| Jóvenes afuera de la capilla del Seminario San Juan Pablo II, en Mbaiki. Crédito: Conferencia de Obispos de la República Centroafricana |
En entrevista con ACI Prensa, el prelado, originario de Costa
Rica, sostuvo que, aunque el Santo Padre visitó sólo cuatro naciones, se sintió
como si fuera en todo el continente “porque las realidades, sobre todo de estos
países subsaharianos, son realidades comunes”.
En ese sentido, el obispo que hace parte de los Misioneros
Combonianos del Corazón de Jesús, también destacó que el viaje papal representó
“un signo fuerte, grande de esperanza y de comunión en la resiliencia, comunión
también en las realidades que la gente vive”.
“La presencia del Papa ha sido un bálsamo que viene de alguna
manera a dar sentido a las heridas profundas que estos países han vivido y
todavía están viviendo”, indicó el prelado.
Mons. Castillo explicó que en varias naciones africanas
persisten problemas como “la desigualdad de derechos, desigualdad en el acceso
a la educación”, así como altos índices de “corrupción y falta de puntos de
referencia, morales, éticos”. A ello se suman, dijo, “las guerras, las
divisiones que han traído la dimensión política; es una herida que está todavía
abierta, que no se sana y tomará su tiempo para sanar”.
Ante este panorama, señaló que una de las enseñanzas más
importantes del viaje pontificio es “no habituarnos a que las cosas son así”.
“Tenemos que cambiar, tenemos que movernos, tenemos que buscar vías y fuentes,
caminos nuevos para que la realidad pueda cambiar”, agregó.
Y con esto, responder al llamado del Santo Padre a que “las
comunidades cristianas sean los protagonistas de un futuro mejor”.
La fe en la República
Centroafricana
Mons. Castillo encabeza la diócesis de Kaga-Bandoro desde
septiembre de 2024, cuando fue nombrado por el Papa Francisco. Explicó que esta
jurisdicción eclesiástica abarca unos 95 mil kilómetros cuadrados y cuenta con
una población superior al medio millón de habitantes, de los cuales una mayoría
significativa se identifica como cristiana y católica.
Describió a Kaga-Bandoro como una diócesis “muy dinámica”, donde
la gente vive su fe “con convicción y con pasión”, a pesar de las dificultades
que enfrenta el país.
El obispo señaló además que la República Centroafricana es “una
Iglesia joven”, cuyos fieles necesitan una “formación puntual, pausada y, sobre
todo, una formación que lleve a comprender cuál es el misterio de este Dios de
Jesucristo”.
Precisó que esa formación no debe limitarse al ámbito religioso,
sino abarcar también la dimensión humana, “que va desde las primeras etapas de
la vida, el sentido de una formación en familia, la formación en sociedad, la
formación de educación”.
Los jóvenes africanos
Para Mons. Castillo, uno de los mensajes más fuertes del viaje
papal dirigido a las nuevas generaciones fue: “No se dejen robar el futuro que
les pertenece”.
Según explicó, con este mensaje, el Papa León XIV animó a los
jóvenes africanos a soñar con sus países “desde el punto de vista de la paz, de
la reconciliación, porque esta tierra africana, bella, preciosa, bonita, les
pertenece”.
Añadió que será tarea de obispos y sacerdotes ayudar a los jóvenes a “desmenuzar este mensaje del Papa para poder apropiarse de él”, sin la necesidad de violencia.
“Yo pienso que la visita del Papa ha sido para el continente un
gran bálsamo de esperanza y una invitación a mirar al horizonte con optimismo.
Las cosas pueden cambiar”, concluyó.
Por Diego López Colín
Fuente: ACI
