Corazones sencillos
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba por la
huerta y necesitaba cortar unas ramas. No tenía las tijeras a mano, pero vi que
nuestro hortelano estaba allí y tenía unas. Se las pedí y me dijo que el
pestillo para cerrarlas se le había roto y que había puesto una brida.
Le dije: “No
pasa nada”. Le quité la brida, me las metí en el bolsillo y, zas, se abrieron
de par en par. Entonces me di cuenta de que ese pestillo tiene su función y es
importante, porque llevar unas tijeras abiertas en el bolsillo es muy incómodo.
Mientras estaba
podando, miraba al cielo y le daba gracias al Señor, porque a cada uno de
nosotros nos ha dado una misión en su Iglesia. Pequeña o grande, eso no
importa. Lo importante es que tienes tu misión, y si tú no la haces, se quedará
sin hacer. Ese pestillo de la tijera parece insignificante. Sin embargo, si no
está, todo cambia.
A veces
buscamos lo grande, lo que brilla, y Jesús se manifiesta en lo sencillo. Lo
vemos cuando empieza a predicar en Cafarnaúm: una aldea sencilla, gente
sencilla, cercana, que lo acoge cada vez que habla en la sinagoga.
Es curioso,
porque Jesús, cuando vuelve del desierto, no va a Jerusalén, donde estaban los
doctores y los sabios. Se va a Cafarnaúm, buscando corazones sencillos que
acojan el Reino de Dios en sus vidas.
Jesús ve
nuestro corazón sencillo y se derrama en él. Porque, si vamos pobres al Señor,
Él nos escucha y se vuelca en nosotros. Ya lo dice el Magníficat en boca de
María: derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
¡Qué gran
misterio esconde la humildad, la pobreza de espíritu! Jesús vivió desde esta
actitud: siendo Dios, se hizo hombre y vivió como los hombres.
Hoy, el reto
del amor es acercarte a una persona necesitada y compartir algo de ti. Porque
un corazón tocado por Jesús ya no vuelve a ser el mismo.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
22 abril 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
