¡Bienvenido!
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estos días ha
comenzado a hacer más calor y, en nuestra capilla, ya se nota bastante. Así
que, para que no se sobrecargue demasiado el ambiente, cuando estamos allí
dejamos abierta la puerta para que entre un poco de aire fresco.
Mi sitio está
justo delante de la puerta, de modo que, al verla, me recordaba esa Palabra del
Apocalipsis en la que Jesús dice: “Estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y
me abre, entraré y comeremos juntos” (Ap 3, 20).
Y me hacía
gracia, porque si imaginamos a una familia sentada a la mesa, en su salón, y de
pronto alguien llama a la puerta… ¡tan solo hace falta que una sola persona lo
escuche y se levante a abrir! Los demás puede que incluso ni se hayan dado
cuenta de que estaban llamando, pero, cuando uno abre, el invitado ya está
dentro. ¡Pues del mismo modo sucede con Jesús!
Y cuántas
personas experimentáis que, en vuestros lugares de trabajo o incluso en la
misma familia, no es fácil compartir la misma vivencia, porque esas personas
aún no han tenido ese primer encuentro con Jesús. Sin embargo, para Él no hay
límites, porque está siempre llamando a nuestra puerta, y quizá ahora eres tú
esa persona que, al oírle, le abre y le deja pasar a tu hogar, o a tu ámbito de
trabajo, o a esa amistad con la que compartes buenos ratos…
Él es el aire
fresco que llena de novedad todo el ambiente. Jesús viene trayendo su paz y la
alegría de la Resurrección. Y, aunque pienses que los demás no se dan cuenta de
su presencia, no te rindas, porque Él sabe ir haciéndose hueco en el corazón de
cada uno. ¡Quiere valerse de ti para llegar a esos lugares a donde tú vas!
Hoy, el reto
del amor es abrir la puerta a Jesús en los lugares donde aún no le han abierto.
No hay minuto de tu día que Él no quiera llenar de sentido, porque allá donde
estés, Jesús tiene una misión para ti.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
23 abril 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
