La mina de oro
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Desde mi sitio
en el coro, veía constantemente una mota en el suelo. Era minúscula, pero
llamaba mucho mi atención porque brillaba. Así que, después de una de las
oraciones, me acerqué a ver qué era, y resultó ser un poco de pan de oro del
cirio pascual.
En la siguiente
oración, me sucedió lo mismo. Y, de pronto, se me iluminó: “¡Brilla, el oro
brilla!”. Y es que me estaba acordando de una predicación que había escuchado,
en la que explicaban que el corazón de cada uno es como una “mina de oro”. Sí,
es decir, una cueva en la que se va profundizando en busca de oro.
El predicador
explicaba que el Señor nos llama a descubrir el oro en el corazón de los demás.
Lo que normalmente vemos a simple vista son las fragilidades, las rocas, la
humedad de la mina… y tendremos que retirar muchas de esas piedras, pero, en
definitiva, en todos y cada uno el Señor ha puesto oro, y muchos aún no lo han
descubierto.
Y ahí me estaba
dando la clave el Señor: “El oro brilla”. Es la forma de diferenciarlo de la
piedra, de la tierra… de las fragilidades humanas que todos tenemos. Pero el
oro que brilla es el plan de Dios para cada uno.
Jesús,
precisamente, hace esto con muchos de los que se acercan a Él. Jesús no
denunció a Zaqueo, no trató de convencerle de que su camino era errado, sino
que lo llamó por su nombre y, con su Palabra, le regaló experimentar que estaba
llamado a mucho más que simplemente a ganar dinero. Zaqueo ya sabía lo que
estaba mal y tan solo necesitó sentir que Jesús le conocía mucho más
profundamente de lo que los demás veían en él. Y aquello lo liberó de sus
antiguas ataduras.
Hoy el reto del
amor es pedirle al Señor descubrir el oro que hay en el corazón de los que
están conmigo. Jesús, ábrenos los ojos para ver como Tú y que veamos brillar tu
gloria en los demás.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
26 abril 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
