Aprender a mirar con calma
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba
trabajando y tenía que envolver tres paquetes iguales. Hice los dos primeros
sin ningún problema, pero al llegar al tercero no podía: se me desenvolvía por
sí solo. Lo hice de nuevo, lo apreté con más fuerza, lo solté y … ¡zas, otra
vez abierto!
Entonces me
paré y pensé: si dos han salido bien y el tercero no, algo le pasa. Lo miré de
cerca y me di cuenta de que estaba envuelto con dos papeles en vez de uno. Era
evidente que algo pasaba para que se soltase.
Cuando me
marchaba del trabajo, le decía al Señor cómo muchas veces algo no nos sale y
apretamos más fuerte. O incluso lo forzamos, y lo único que conseguimos es
romperlo. Y después te das cuenta de que había un tope o algo que te lo
impedía.
Le decía al
Señor que esto nos pasa con las relaciones entre nosotros. Cuando algo no va
bien es por algo. El Señor muchas veces nos avisa, pero nosotros no prestamos
atención, no nos paramos a mirar qué ocurre. No nos detenemos a observar, sino
que seguimos en nuestras razones.
Pero a Jesús le
vemos en el Evangelio actuar de otra manera. Él, cuando les habla a Sus
discípulos sobre el Reino de Dios, se da cuenta de que no le entienden y con
paciencia se lo vuelve a explicar. Les sienta en el monte y les explica las
Escrituras. Lo vemos ahora en Pascua con los discípulos de Emaús: Jesús les va
explicando de camino, de varias maneras, quién es Él y cómo se manifiesta.
Ellos no entendían, pero sí les ardía el corazón.
El Señor
siempre se hace entender. Nunca nos deja, Su amor no se contradice. Si te ha
dicho que te ama, es para siempre. Si te dice que te perdona, es real y
auténtico.
Hoy el reto del
amor es orar y pedirle al Señor luz sobre esa situación contra la que te
rebelas. Que Él te dé su paz para reconocerle en ello.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
16 abril 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
