Una llamada directa a los jóvenes: “La vida, con Cristo, vale la pena”
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En Madrid, la
IV Fiesta de la Resurrección comenzó con la lectura del mensaje del Papa León
XIV, pronunciado por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, en el que el
Pontífice animó a los asistentes a vivir la Pascua como una realidad
transformadora y no como una emoción pasajera. “Cristo ha resucitado” —recordó—
es una fuerza viva capaz de renovar el corazón, reavivar la Iglesia y llevar al
mundo la alegría del Evangelio. "No se conformen con lo mínimo"
En Madrid, en
la Plaza Cibeles la Fiesta de la Resurrección, celebrada por cuarto año
consecutivo, arrancó con un momento especialmente significativo: la lectura del
mensaje enviado por el Papa León XIV, pronunciado por el Cardenal Arzobispo de
Madrid, José Cobo Cano, ante miles de asistentes reunidos para celebrar la
alegría pascual. Con sus palabras, el Papa León XIV dejó en la IV Fiesta
de la Resurrección una invitación clara: celebrar la Pascua no solo como un
evento, sino como una transformación interior que se traduzca en una vida
nueva, luminosa y valiente.
En su mensaje, el Santo Padre quiso hacer llegar un saludo “lleno
de afecto” al concluir la Octava de Pascua, recordando el núcleo de la fe
cristiana: “¡Cristo ha resucitado!”. Pero sus palabras no se quedaron en una
afirmación doctrinal, sino que subrayó con fuerza que la Resurrección no es un
hecho del pasado, sino una realidad presente y transformadora.
“Esta certeza
no pertenece sólo al pasado. Es una fuerza viva”, expresó el Papa, insistiendo
en que la victoria de Cristo sobre la muerte sigue teniendo poder hoy para
renovar corazones, reanimar la vida de la Iglesia y volver a encender la
alegría del Evangelio en el mundo.
“Es una
fuerza viva, capaz de renovar el corazón de las personas, reanimar la vida de
la Iglesia y volver a encender en el mundo la alegría del Evangelio.”
Una Pascua que
se celebra también con música y encuentro
El Papa León
XIV valoró de forma especial el carácter festivo del evento y su lenguaje
cercano. Señaló como “hermoso” que se celebre por cuarto año consecutivo y
destacó que la Pascua necesita también expresarse en un ambiente de música,
encuentro y gozo compartido.
“La fe en
Jesucristo da sentido a la alegría humana; la purifica, la eleva y la lleva a
plenitud”, afirmó, reconociendo que la alegría cristiana no es superficial,
sino profundamente humana y plena cuando está iluminada por la fe. Sin embargo,
el Santo Padre también advirtió que la Pascua no puede quedarse en un simple
entusiasmo emocional: “La Pascua nos pide algo más grande que una emoción
pasajera; nos invita a dejarnos alcanzar por la Resurrección, para que también
nuestra vida comience a ser nueva”.
La Resurrección
irrumpe en la vida cotidiana
Uno de los
fragmentos que dieron paso a la reflexión con fuerza, fue la referencia al
Evangelio de San Mateo, cuando el Santo Padre relata que tras la Resurrección
de Cristo “muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron” y se
aparecieron en la Ciudad Santa. Para el Papa, este pasaje refleja una idea
clave: la Pascua no queda encerrada en el sepulcro, sino que irrumpe en la
ciudad, en la vida real y cotidiana. Así, el Pontífice recordó que este
fenómeno espiritual continúa sucediendo en nuestros días. La Resurrección sigue
entrando en el mundo a través de la vida de los creyentes.
“La Pascua,
por tanto, no queda encerrada en el sepulcro; irrumpe en la ciudad y entra en
la cotidianidad a través de la vida de los hombres. Y eso sigue ocurriendo hoy.
Ha ocurrido ya a lo largo de la historia.”
El ejemplo de
los mártires españoles del siglo XX
El Papa también
quiso poner la mirada en la historia reciente de España, evocando a los
mártires y testigos cristianos del siglo pasado. Según señaló, en ellos “la
victoria de Cristo sobre la muerte se hizo fidelidad, fortaleza y entrega”. Más
allá de un recuerdo histórico, el Pontífice invitó a los asistentes a apoyarse
en su ejemplo y a no limitarse a admirarlos desde la distancia, sino a dejar
que su testimonio inspire una vida coherente y entregada.
“¡Que vuestra
existencia sea un canto nuevo, que renueve la Iglesia y lleve al mundo la luz
del Resucitado!”, proclamó con tono esperanzador.
Una llamada
directa a los jóvenes: “La vida, con Cristo, vale la pena”
El mensaje
concluyó con una invitación especialmente dirigida a los jóvenes: vivir el
presente con profundidad. El Papa pidió no dejar pasar el tiempo sin sentido,
animando a rezar y a buscar a Cristo “de verdad”, sin caer en una fe tibia o
acomodada.
“No se
conformen con lo mínimo”, insistió, recordando que la vida cristiana no es
resignación, sino plenitud: “Porque la vida, con Cristo, vale la pena”.
Finalmente, el Santo Padre aseguró su oración y bendición, y dejó un mensaje de
cercanía: “Los espero. Si Dios quiere, nos veremos en junio”.
“Mientras
llega el momento de encontrarnos en Cibeles, les pido: no dejen pasar el
presente; recen, busquen a Cristo de verdad; no se conformen con lo mínimo,
porque la vida, con Cristo, vale la pena. Rezo por ustedes, los bendigo y los
espero. Si Dios quiere, nos veremos en junio.”
Patricia Ynestroza
Madrid
Fuente: Vatican News