A los cameruneses, el Pontífice les dijo que llegaba “como pastor y como servidor del diálogo, de la fraternidad y de la paz”
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Este 15 de
abril, en el marco de su 3º Viaje Apostólico a África, en su primer discurso en
Camerún, ante las autoridades, los representantes de la sociedad civil y el
Cuerpo diplomático, el Papa León XIV recordó los desafíos que aun afectan al
país e hizo un nuevo llamamiento en favor de la paz. «El mundo tiene sed de paz
[…]. ¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones
y exiliados!».
“Que Dios
bendiga a Camerún, sostenga a sus dirigentes, inspire a la sociedad civil,
ilumine la labor del Cuerpo diplomático y conceda a todo el pueblo camerunés
—cristianos y no cristianos, responsables políticos y ciudadanos— acoger el
Reino de Dios, construyendo juntos un futuro de justicia y de paz”, este es el
deseo que manifestó el Papa León XIV a las autoridades, a los representantes de
la sociedad civil y al Cuerpo diplomático de Camerún, este 15 de abril, en el
Palacio Presidencial de Yaundé, en su primer discurso de la segunda etapa de su
Viaje Apostólico Internacional a África.
La variedad
no es una fragilidad, es un tesoro
Al iniciar su
discurso, en la Sala de Reuniones del Palacio de la Unidad, el Santo Padre
agradeció la cálida acogida que le brindaron y señaló que es una alegría
encontrarse en la denominada “África en miniatura”, nombre con el cual se
conoce a Camerún por la riqueza de sus territorios, sus culturas, sus lenguas y
sus tradiciones.
“Esta
variedad no es una fragilidad; es un tesoro. Constituye una promesa de
fraternidad y un sólido fundamento para construir una paz duradera”.
El afecto
del Sucesor de Pedro por todos los cameruneses
A los
cameruneses, el Pontífice les dijo que llegaba “como pastor y como servidor del
diálogo, de la fraternidad y de la paz”; y que su visita expresa el afecto del
Sucesor de Pedro por todos los cameruneses, así como el deseo de animar a cada
uno a proseguir, con entusiasmo y perseverancia, en la construcción del bien
común.
“¡Cuánta
hambre y sed de justicia! ¡Cuánta sed de participación, de horizontes, de
decisiones valientes y de paz! Es mi gran deseo llegar al corazón de todos, en
particular de los jóvenes, llamados a dar forma, también política, a un mundo
más justo. Deseo además manifestar la voluntad de reforzar los lazos de
cooperación entre la Santa Sede y la República de Camerún, fundados en el
respeto mutuo, en la dignidad de cada persona humana y en la libertad
religiosa”.
Trabajar por
la unidad y la justicia
Y al recordar
la visita de sus predecesores a Camerún, el Papa León XIV señaló que, “esos
momentos marcaron su historia nacional, como exhortaciones exigentes al
espíritu de servicio, a la unidad y a la justicia”. Y entonces, el Papa invitó
a preguntarse:
“¿En qué
punto nos encontramos? ¿De qué manera ha dado fruto la Palabra que se nos ha
anunciado? ¿Y qué queda por hacer?”.
Conciencia
íntegra al bien común de todo el pueblo
Citando a San
Agustín, el Pontífice subrayó la responsabilidad que tienen los gobernantes de
un país, que deben de estar a “un servicio lleno de bondad”.
“Desde esta
perspectiva, servir a la propia patria significa dedicarse con mente lúcida y
conciencia íntegra al bien común de todo el pueblo: de la mayoría, de las
minorías y de su armonía recíproca”.
Las
tensiones y la violencia que afectan a varios países
Y al señalar
que, hoy, Camerún como muchas otras naciones, está atravesando pruebas
complejas. Las tensiones y la violencia que han afectado a algunas regiones del
noroeste, del suroeste y del extremo norte han provocado un profundo
sufrimiento: vidas perdidas, familias desplazadas, niños privados de la
escuela, jóvenes que no ven un futuro.
“Detrás de
las estadísticas hay rostros, historias y esperanzas heridas. Ante situaciones
tan dramáticas, a principios de este año invité a la humanidad a rechazar la
lógica de la violencia y de la guerra, para abrazar una paz fundada en el amor
y la justicia”.
La paz no
puede reducirse a un eslogan
Luego,
explicando la frase que está marcando su pontificado, el Papa León explicó que
la paz tiene que ser “desarmada y desarmante”. “Una paz que sea desarmada, es
decir, no basada en el miedo, la amenaza o el armamento; y desarmante, porque
es capaz de resolver los conflictos, de abrir los corazones y de generar
confianza, empatía y esperanza”.
“La paz no
puede reducirse a un eslogan: debe encarnarse en un estilo, personal e
institucional, que repudie toda forma de violencia. Por eso reitero con fuerza:
«El mundo tiene sed de paz […]. ¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos
de muertos, destrucciones y exiliados!». Este grito quiere ser un llamamiento a
la voluntad de contribuir a una paz auténtica, anteponiéndola a cualquier
interés particular”.
La sociedad
civil y la paz social
La mirada del
Papa se extiende al papel de los políticos, a la capacidad de gobernar, que
«significa amar a la propia patria y a los países vecinos», «escuchar
verdaderamente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para
contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas». Desde
esta perspectiva, «la sociedad civil debe considerarse una fuerza vital para la
cohesión nacional», porque es capaz de apoyar, intervenir y aliviar tensiones,
pero, sobre todo, es capaz de formar conciencias, promover una cultura de
diálogo y respeto por las diferencias.
“¡Camerún
también está preparado para esta transición! Asociaciones, organizaciones de
mujeres y jóvenes, sindicatos, ONG humanitarias, líderes tradicionales y
religiosos: todos desempeñan un papel insustituible en la construcción de la
paz social”.
Mujeres
artífices de paz
«Quisiera
destacar con gratitud el papel de las mujeres», afirma el Pontífice, consciente
de la discriminación que sufren, pero a pesar de ser víctimas de prejuicios y
violencia, «siguen siendo incansables constructoras de paz». Pide que se les
reconozca plenamente.
“Su
compromiso con la educación, la mediación y la reconstrucción del tejido social
es incomparable y representa un freno a la corrupción y al abuso de poder. Por
ello, su voz debe ser plenamente reconocida en los procesos de toma de
decisiones”.
Respeto a
los Derechos Humanos
Otro punto
clave del discurso del Obispo de Roma es la «transparencia en la gestión de los
recursos públicos y el respeto al Estado de derecho». Por esta razón, hace un
llamado a «un examen de conciencia y un valiente paso adelante», recordando que
la estabilidad surge de instituciones justas y creíbles que jamás deben ser
motivo de división.
“La
seguridad es una prioridad, pero siempre debe ejercerse con respeto a los
derechos humanos, combinando rigor y generosidad, con especial atención a los
más vulnerables. La paz auténtica nace cuando todos se sienten protegidos,
escuchados y respetados, cuando la ley constituye una barrera segura frente a
la arbitrariedad de los más ricos y poderosos”.
Romper las
cadenas de la corrupción
Para el Papa,
el testimonio y la vida de quienes gobiernan son fundamentales y están
intrínsecamente ligados a la colaboración entre los distintos órganos y niveles
administrativos del Estado al servicio del pueblo, especialmente de los más
pobres, y a una vida de integridad.
“Para que
florezcan la paz y la justicia, es necesario romper las cadenas de la
corrupción, que desfiguran la autoridad y la despojan de su autoridad. Debemos
liberar nuestros corazones de esa sed de ganancia que es idolatría: la
verdadera ganancia es el desarrollo humano integral, es decir, el crecimiento
equilibrado de todos los aspectos que hacen de la vida en esta tierra una
bendición”.
Según León XIV,
Camerún cuenta con los recursos humanos, culturales y espirituales necesarios
para superar las dificultades y los conflictos y avanzar hacia un futuro de
estabilidad y prosperidad compartida. «El compromiso común con el diálogo, la
justicia y el desarrollo integral», explica, «debe transformar las heridas del
pasado en fuentes de renovación».
Profetas de
paz
Respecto a los
jóvenes, «la esperanza del país y de la Iglesia», el Papa hace un llamado a
invertir en su educación, formación y emprendimiento, pues «es la única manera
de frenar la fuga de talentos maravillosos hacia otras regiones del planeta».
Es también el camino para combatir las plagas de las drogas, la prostitución y
la apatía, «que devastan demasiadas vidas jóvenes, de una manera cada vez más
dramática». La espiritualidad de los jóvenes, afirma, es una energía «que hace
preciosos sus sueños, arraigados en las profecías que nutren sus oraciones y
sus corazones».
“Las
tradiciones religiosas, cuando no están distorsionadas por el veneno del
fundamentalismo, inspiran profetas de paz, justicia, perdón y solidaridad. Al
fomentar el diálogo interreligioso e involucrar a los líderes religiosos en
iniciativas de mediación y reconciliación, la política y la diplomacia pueden
recurrir a fuerzas morales capaces de apaciguar tensiones, prevenir la
radicalización y promover una cultura de estima y respeto mutuos”.
Finalmente, el
Pontífice recordó el compromiso de la Iglesia Católica en Camerún con la
educación, la sanidad y las causas benéficas, que pretende continuar "sin
distinción", colaborando con todas "las fuerzas vitales de la nación
para promover la dignidad humana y la reconciliación".
Renato Martínez
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
