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| Mons. Luis Argüello durante el desayuno organizado por La Razón. Dominio público |
Tal era la expectación por escuchar a monseñor Luis Argüello, que los responsables del desayuno organizado por La Razón tuvieron que colocar más sillas para los asistentes. Tampoco faltó el cardenal arzobispo de Madrid José Cobo.
Discurso inicial de Argüello
En su discurso introductorio, el presidente de la Conferencia Episcopal Española compartió una reflexión de contenido teológico y social. El arzobispo de Valladolid hizo un repaso de la situación de los tiempos que corren y aseguró que en esta sociedad “hay menos sensibilidad para pedir perdón” que ha de tener “una dimensión política”. Argüello recordó que “ni el mal ni la muerte tienen la última palabra” y que “los miembros de la Iglesia también forman parte de la sociedad” y que, por tanto, tienen el derecho a contribuir a “hacer pueblo” y “cultivar la amistad social”.
Monseñor Argüello citó como problemas actuales el “positivismo jurídico y el relativismo moral” al mismo tiempo que arengaba a la Iglesia a no tener miedo a ofrecer sus propuestas a la sociedad basadas en la Nueva Alianza, el Mandamiento nuevo y el bien común. Al término de su sesión, declaró que “sospechamos de cualquier ideología que quiera hacer el Cielo en la Tierra por muy bienintencionada que sea”.
Preocupación por la escalada bélica mundial
Ya en el turno de preguntas con quienes moderaron el coloquio, el arzobispo vallisoletano opinó sobre la escalada bélica que se vive, y no dudó en señalar que “la guerra de estas horas es un conflicto mundial” en donde “está en juego la legalidad internacional”, que, en opinión del prelado, “ha tenido tan poco peso”.
Preguntado por un posible retorno del rey emérito Juan Carlos I a España, el presidente del episcopado español ha manifestado que “tiene derecho a fijar su residencia aquí con todos los derechos” de cualquier ciudadano español.
La Iglesia y la inmigración
Una de las cuestiones en las que más se ha explayado monseñor Argüello, ha sido en su respuesta a la cuestión sobre materia migratoria. Según él, la acogida al inmigrante atraviesa toda la Escritura. Sin embargo, ha introducido un nuevo matiz importante al recordar que la Iglesia nunca ha planteado la política de puertas abiertas indiscriminadamente para todo aquel que quiera venir”. No obstante, incidía en que todo aquel que llegue a suelo español debe ser acogido, cuidado y acompañado.
Monseñor Luis Argüello confesó que echó en falta un debate más profundo en el Congreso sobre la Iniciativa Legislativa Popular que reclamaba la regularización para más de 500.000 inmigrantes ilegales. Como Iglesia, ha destacado que propusieron “una alianza social para relanzar la natalidad” ya que en España mueren más personas de las que nacen y es el factor inmigrante el que permite que la población total de España no disminuya.
Además, ha reconocido abiertamente que la postura de la Iglesia en el tema de la inmigración no es comprendido y compartido por muchos católicos, y que así se lo han hecho saber en algunos lugares donde ha acudido en Valladolid de visita pastoral. Monseñor Argüello ha aprovechado para criticar ciertas actitudes de algunos fieles -hablaba de una doble vida- de quienes son católicos y acuden al templo y días marcados en rojo en el calendario y en cambio en asuntos sociales asumen postulados mundanos.
Argüello reitera que el Papa no alertó del peligro de ningún grupo concreto
Otro punto importante en el que se ha detenido el presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha sido la polémica de estos últimos días sobre lo que dijo o dejó de decir el Papa León XIV a los obispos de la Comisión Ejecutiva durante el encuentro que mantuvo con ellos el pasado mes de noviembre.
Por si aún quedara alguna duda, ha dejado claro que “el Papa no habló de ningún grupo político concreto y tampoco señaló a ninguna ideología”. Fruto de ello es que el arzobispo de Valladolid ha aprovechado en el desayuno organizado por La Razón para alertar sobre el peligro de otras ideologías como la ideología de género, el feminismo o el intento de hacer resurgir una teología de la descolonización.
Argüello, quien abandera la causa de la beatificación de Isabel la católica, ha alertado de que esto es algo que están tratando de promover en algunos países de Hispanoamérica. “En la Evangelización de América hubo espadas y rosarios”, aseguró el arzobispo aunque no dudó en afirmar que “España debe sentirse orgullosa”.
Otro aspecto a destacar que ha desvelado monseñor Argüello del encuentro que mantuvieron con el Papa, es que León XIV también les alertó del peligro del emotivismo en la fe. De la reunión con el Santo Padre alabó que “hizo un ejercicio de escucha”.
Aplicar la razón en el debate del aborto
También hubo espacio para hablar sobre el aborto. Monseñor Luis Argüello ha reclamado “un mayor ejercicio de la razón” en este debate y ha insistido en que no se trata de “una cuestión de cristianos o no cristianos”. El líder de los obispos españoles ha defendido que cualquier embarazo supone una vida distinta a la de la madre y ha lamentado que todavía muchos no tengan claro que “la defensa de la vida es una línea roja”. Por otro lado, ha dejado un recado a los partidos políticos que dicen defender el humanismo cristiano pero que luego sus políticas no acompañan a esos principios.
Defensa del papel de la Iglesia en la gestión de los casos de abusos
Sobre la cuestión de los abusos en el seno de la Iglesia ha subrayado que “la respuesta de la Iglesia ha sido lenta y tardía” pero “estamos esperando a que otros sectores sociales den pasos”. Argüello ha puesto en valor que la Iglesia, a través de algunas diócesis y congregaciones religiosas, ya puso en marcha antes del PRIVA sistemas de reparación a víctimas de abusos, que en muchos casos no llevaba aparejado una reparación económica.
Sobre el “acuerdo” que firmaron el pasado 8 de enero la CONFER, la CEE con el ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, el presidente de los obispos ha mostrado su estupefacción por ciertos cambios introducidos en la misma rueda de prensa posterior a la firma del acuerdo. Por ahora, tal y como ya desveló Religión Confidencial, ese acuerdo no está firmado y siguen las negociaciones a tres bandas entre la Iglesia, el ministerio y el Defensor del Pueblo que será el órgano encargado de encauzar las reclamaciones que lleguen de las víctimas que no quieran acudir a los mecanismos de la Iglesia.
Argüello ha sacado pecho por el hecho de que la Iglesia sea la única institución capaz de juzgar casos aún muerto el victimario y que levanta la prescripción de los casos que sea necesario.
Javier Arias
Fuente: Religión Confidencial
