Hay gran diferencia entre elegir libremente cuidar de otro y hacerlo porque "te tocó" por eso, estar con tu enfermo será diferente si lo ves con la mirada de Cristo
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Las obras de
misericordia son muy parcas y en el Evangelio encontramos únicamente
"visitar al enfermo" (cf. http://Mt 25,
36). Pero si lo vemos de un punto de vista más amplio, tener un enfermo en
casa y cuidar de él es muy distinto a llegar solo por un momento y llevarle un
ramo de flores.
Elegir con
libertad
En su
Instagram, Amor que Sana, las Siervas de María ofrecen consejos a los
cuidadores para acompañarlos en su misión y tocan este tema en uno de sus reels.
Sor Ingrid lanza la pregunta:
¿Quién dijo que
es lo mismo cuidar porque me tocó o cuidar desde mi libertad?
Al explicar la
espiritualidad del cuidador expone que "nos han hecho creer que cuidar
porque me tocó o porque es mi deber como hijo o simplemente porque elegí una
profesión es suficiente. Pero no es así".
La religiosa
comenta que al "cuidar desde el 'tengo que' el peso no es solo físico, es
emocional, es una imposición intolerable". Añade que, a ese peso, hay que
sumar "la sensación de que te roban tu tiempo, tus planes, etc., y todo
esto pasa porque lo estás viviendo desde la resistencia y no desde la
entrega".
Por eso, da una
clave para alejarse de esta impresión: "Cuida desde la libertad".
¿Cómo lo puedes hacer? inquiere. "Tomando la iniciativa de hacerlo desde
la libertad del querer antes que del deber".
El ejemplo
de Cristo
Sor Ingrid
comenta que, si lo pensamos bien, ese es el camino que trazó Jesús. "Él no
nos salvó por un compromiso social o por un mandato del Padre. Lo hizo desde la
libertad más absoluta que existe: la del amor que se entrega porque quiere,
pese al dolor, sufrimiento y soledad que conlleva la entrega del propio ser de
cara al otro".
Así es que, el
cuidador debería preguntarse como lo sugiere la religiosa: "¿desde dónde
estás cuidando? ¿desde la obligación o de la libertad?"
Sin duda se
trata de una acción que implica generosidad y amor desinteresado, por eso,
quien elige cuidar libremente a sus enfermos y lo hace con alegría tendrá la
recompensa del deber cumplido, la satisfacción de haber hecho todo lo que pudo
por su ser amado y Dios se lo tomará en cuenta para alcanzar el cielo.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
