DIOS ACOGE CON LOS BRAZOS ABIERTOS AL PECADOR ARREPENTIDO

Aunque nos cueste ir a confesarnos y decir nuestros pecados, Dios está ahí, esperándonos, deseando volver a abrazarnos

Philippe Lissac / Godong

Cuando pecamos, a menudo nos sentimos tentados a alejarnos de Dios. Puede que haya una serie de ideas erróneas que adoptamos casi sin darnos cuenta, permitiendo que nos impidan volver a Dios.

Esas líneas de pensamiento son precisamente las que a Satanás le gusta utilizar en su beneficio. Cada vez que pecamos, nos hunde en la desolación. Puede que nos diga que el pecado no es nada de lo que preocuparse, o todo lo contrario: que somos horribles y que no merecemos ser amados. Utilizando diversas estrategias, intenta abrir una brecha entre nosotros y Dios, tratando de convencernos de que somos seres humanos terribles.

La verdad es exactamente lo contrario, ya que Dios nos mira con amor, incluso cuando pecamos, y nos recibe con los brazos abiertos cuando nos arrepentimos.

Dios acoge al pecador arrepentido

San Máximo, el confesor, escribe sobre esta verdad espiritual en una carta que se lee en el Oficio de las Lecturas durante la Cuaresma. Explica cuán ansioso está Dios por acogernos en su hogar:

"La voluntad de Dios es salvarnos, y nada le complace más que nuestro regreso a Él con verdadero arrepentimiento… Así fue como Cristo proclamó que había venido a llamar a los pecadores al arrepentimiento, no a los justos, y que no eran los sanos quienes necesitaban un médico, sino los enfermos".

A continuación, cita otras parábolas de los Evangelios que ponen de relieve esta realidad:

"Declaró que había venido a buscar la oveja perdida, y que había sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Hablando de forma más críptica en la parábola de la moneda de plata, nos dice que el propósito de su venida era recuperar la imagen real, que había quedado cubierta por la suciedad del pecado. 'Podéis estar seguros de que hay alegría en el cielo', dijo, 'por un solo pecador que se arrepiente'."

Convéncete del amor de Dios

Aunque hayamos oído estas historias una y otra vez, no solemos detenernos a reflexionar sobre ellas ni dejamos que nos lleguen al corazón. En el cielo hay gran alegría cuando nos arrepentimos.

Por mucho que hayamos pecado en esta vida, Dios nunca nos cerrará la puerta si nos acercamos a él con arrepentimiento. Él nos mira con amor y nos invita a volver a su redil.

Si alguna vez te sientes indigno del amor de Dios, debes rechazar esa mentira e ir a confesarte para recibir su amor derramado sobre ti.

Dios te ama, un hecho que a menudo olvidamos o decidimos ignorar.

Philip Kosloski

Fuente: Aleteia