La joven onubense es una de las más laureadas en la historia del deporte español y ha anunciado su retirada
![]() |
| Carolina Marín oro olímpico en bádminton en Río de Janeiro/Olympics (Captura) |
"Mi camino
acaba aquí. Gracias a todos, porque de una u otra forma también habéis
formado parte de ello. En esta nueva aventura llevaré conmigo siempre los
valores que me han acompañado hasta ahora e intentaré devolver a la
sociedad todo lo que me ha dado en este tiempo. Ha sido un viaje
maravilloso".
Así ha sido el
adiós de Carolina Marín (Huelva, 1993) a la alta competición
en bádminton, donde ha logrado unos éxitos y triunfos
excepcionales:
- campeona olímpica en Río de Janeiro en
2016 (es la única deportista no asiática que lo logró);
- campeona del mundo en 2014, 2015 y
2018;
- campeona de Europa (competición
bianual) en siete ocasiones entre 2014 y 2024, la jugadora más laureada en
ese nivel e indiscutida en ese periodo.
Han sido las
lesiones las que han impedido su continuidad en el éxito, con roturas de ligamentos
cruzados de la rodilla que han marcado su etapa profesional sobre todo
en el último lustro.
Su despedida
"Quería
que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma", ha añadido,
"pero en la vida las cosas no siempre pasan como queremos y
tenemos que asumirlo".
"Gracias
por vuestro amor incondicional", le dice a su familia y equipo y
añade: "Dejo mi pasión muy orgullosa de todo lo que he conseguido, pero
más que por los títulos, por haberme ganado el respeto del mundo del deporte,
tanto dentro como fuera de la pista... Ahora empieza un nuevo periodo en el
que intentaré devolver todo el apoyo que he recibido de la sociedad,
y trataré de seguir defendiendo los valores del deporte por encima de todo.
Gracias por vivir a mi lado un viaje maravilloso".
Además de esta
gratitud terrenal, Carolina ha querido también mostrar siempre una gratitud
al cielo, porque es muy devota, en particular de la Virgen del
Rocío, una referencia para los onubenses.
De hecho, en
muchas ocasiones le preguntaban si aspiraba a medalla en alguna de las
competiciones y respondía que ya la tenía, en referencia a la de su
patrona.
La devoción
a la Virgen
De hecho,
cuando en agosto de 2016 logró su oro olímpico acudió al Santuario del
Rocío a dar gracias y fue recibida con todos los honores en la Hermandad
Matriz de Almonte. Tras ofrecer su galardón ante Nuestra Señora, en redes
sociales escribió: "Promesa cumplida, visita a la Virgen del Rocío
y medalla pasada por su manto".
Además, en la
plaza del Ayuntamiento rociero los aficionados congregados le cantaron
la Salve, lo que la emocionó profundamente.
"Que toda
Huelva me haya cantado la Salve Rociera es algo que me ha tocado la fibra y me
he puesto a llorar. Siempre he llevado y seguiré llevando conmigo a la
Virgen del Rocío", proclamó.
Fuente: ReligiónenLibertad
