¿QUÉ FUNCIÓN TIENEN LOS MANDAMIENTOS EN NUESTRA VIDA?

Si creemos que Dios nos puso prohibiciones con los mandamientos, es importante conocer su verdadera función en nuestra vida para apreciarlos correctamente

Inked Pixels-Shutterstock

Escuchar la palabra "mandamientos" con frecuencia nos hace pensar en algo prohibido y negativo, como si se tratara de coartar nuestra libertad. Pero si nos detenemos a reflexionar en la función que tienen en nuestra vida, nos daremos cuenta de que Dios quiso mostrarnos el camino seguro para alcanzar la salvación.

Los Mandamientos de la Ley de Dios

El libro del Éxodo menciona cómo fue que Dios dio los mandamientos a Moisés. El Señor lo había citado en la cima del monte Sinaí mientras que los demás permanecerían abajo, a cierta distancia. En medio de truenos y trompetas, el pueblo estaba atemorizado y no querían que el Señor les hablara, pero Moisés les respondió:

"No teman, porque Dios ha venido a ponerlos a prueba para infundirles su temor. Así ustedes no pecarán" (Ex. 20, 20).

Así mismo, el Catecismo de la Iglesia Católica refiere que los mandamientos o las “diez palabras”, " indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado" porque "el Decálogo es un camino de vida" y agrega:

«Si [...] amas a tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, sus preceptos y sus normas, vivirás y te multiplicarás» (Dt 30, 16).

El Catecismo continúa afirmando que "esta fuerza liberadora del Decálogo aparece, por ejemplo, en el mandamiento del descanso del sábado, destinado también a los extranjeros y a los esclavos":

«Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y con tenso brazo» (Dt 5, 15) (CEC 2057).

Las leyes humanas

Vemos, pues, que cada mandamiento fue ideado por Dios para darnos la seguridad de que alcancemos la salvación. Su cumplimiento es necesario para que podamos ser dignos de habitar en la casa del Señor, porque nuestra imperfección y los pecados que cometemos - que es la manera en la que rechazamos a Dios - nos alejan de la vida eterna.

Dios dio una lista para que, usando su libertad y su voluntad, los seres humanos supieran exactamente lo que debían hacer para agradarle. Y ojo: Nunca serán una imposición. El joven del Evangelio también quería saber, por eso se lo preguntó a Jesús directamente:

¿Qué he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?” — “Si [...] quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mt 19, 16-17). (CEC 2075)

Además, la diferencia con las leyes humanas es grande: esas se hicieron para para guardar el orden y asegurar la sana convivencia entre las personas. Asimismo, si alguien las rompe se hace acreedor a un castigo que puede ser desde una multa hasta la pena de muerte - en algunos países - . Aunque el infractor se arrepienta, le quedará la mala fama y la sociedad siempre lo verá como delincuente.

Los mandamientos del amor

En cambio, las leyes de Dios fueron hechas por amor a nosotros. Su función es avisarnos sobre lo que está mal para que no nos alejemos del Señor, pero si eso ocurre y verdaderamente nos arrepentimos, nos da el remedio para volver a Él: la confesión de nuestros pecados. Pero no se queda ahí: Él nunca se vuelve a acordar de nuestras faltas y nos recibe de vuelta sin reproches.

Por eso, pide que cumplamos sus mandatos por amor a Él:

Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos (Jn 14, 15).

Esforcémonos por cumplir lo que Dios nos ordena y amemos mucho a nuestro Señor.

Mónica Muñoz

Fuente: Aleteia