Todos tenemos defectos y cometemos errores, pero ¿qué hacer cuando nuestro cónyuge, a quien vemos a diario, nos impacienta con sus defectos? Amoris Laetitia tiene la respuesta
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| Andrii Iemelianenko | Shutterstock |
En la vida
conyugal hay momentos en los que no siempre se está de acuerdo. Quizás haya
defectos que te molesten de tu cónyuge como no llegar a tiempo a la reunión
familiar o la ropa sucia en el piso. Son situaciones como estas las que a
menudo nos hacen reconocer que amar no elimina automáticamente los defectos del
otro.
El amor real
no idealiza: acepta la imperfección
Amoris Laetitia ofrece
una respuesta concreta y exigente: la paciencia como forma madura de amor. La
sociedad actual nos hace tener grandes expectativas del matrimonio, así como
idealizar a las personas.
Por lo que,
cuando vemos un defecto en el cónyuge, entramos en conflicto al no ver esas
expectativas cumplidas; expectativas que muchas veces son irreales por lo que
vemos en redes sociales o escuchamos de otros. Sin embargo, debemos saber que
el amor auténtico no es ciego, sino que aún conociendo los defectos de la
pareja decide quedarse.
Cómo amar
auténticamente
Aquí te damos
algunas claves que nos compartió el Papa Francisco en su carta apostólica.
1. Cuida la
imagen de tu cónyuge
Cuando hay un
desacuerdo con el cónyuge nos puede ganar el impulso de perder la paciencia y
contarle a los demás sus defectos, especialmente cuando él no está presente. No
todos deben conocer los defectos de tu pareja. Santa Teresa de Ávila
recomendaba tener solo a una persona como desaguadero,
es decir, una a la que le podamos compartir temas personales y que sabemos nos
dará un consejo objetivo.
El numeral 113
de Amoris Laetitia comienza explicando que "los esposos que se aman y se
pertenecen, hablan bien el uno del otro, intentan mostrar el lado bueno del
cónyuge más allá de sus debilidades y errores. En todo caso, guardan silencio
para no dañar su imagen".
2. Recuerda
que los defectos son solo una parte
"La
amplitud de miras de quien coloca esas debilidades y errores en su contexto.
Recuerda que esos defectos son sólo una parte, no son la totalidad del ser del
otro. Un hecho desagradable en la relación no es la totalidad de esa
relación".
Este extracto
de la carta apostólica nos remite a que, una vez que tengamos detectados los
defectos del otro, seamos conscientes de que la persona no es el cúmulo de sus
defectos, sino que es solo una parte de su humanidad.
Además, añade
el papa Francisco, "se puede aceptar con sencillez que todos somos una
compleja combinación de luces y de sombras. El otro no es sólo eso que a mí me
molesta. Es mucho más que eso".
3. No
exijamos un amor perfecto para valorarlo
El amor del
cónyuge no tiene que ser perfecto. Los esposos pueden amarse y recibir su amor
tal como son. El papa explica que debemos entender que el otro "me ama
como es y como puede, con sus límites, pero que su amor sea imperfecto no
significa que sea falso o que no sea real".
4. Experimentar
el amor real y humano
Finalmente, Amoris
Laetitia nos da el claro ejemplo de un amor que es activo a pesar de
nuestra humanidad y, aunque el amor puede ser limitado y terreno, nos recuerda
que "convive con la imperfección, la disculpa, y sabe guardar silencio
ante los límites del ser amado".
El verdadero
amor no es el que encuentra a la persona perfecta, sino el que aprende a amar
imperfectamente… todos los días.
Karen Hutch
Fuente: Aleteia
