Un deseo inquebrantable de recibir al “Santo Dios”
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| Crédito: Cortesía de John Donovan, Little Nellie of Holy God Foundation. |
Nellie Organ
—conocida cariñosamente como “la Pequeña Nellie”; “Little Nellie, en inglés—
era una niña de 4 años de Cork (Irlanda) cuya piedad y cercanía a Dios
contribuyeron, en parte, a que se redujera la edad a la que los niños podían
recibir su Primera Comunión.
En 1910, se
promulgó un decreto de la Sagrada Congregación de la Disciplina de los
Sacramentos, bajo el pontificado del Papa Pío X, sobre este tema. Quam
Singulari afirma: “La edad de la discreción, tanto para la
confesión como para la sagrada Comunión, es el tiempo en que un niño comienza a
razonar, es decir, hacia el séptimo año, más o menos. Desde ese tiempo comienza
la obligación de cumplir el precepto tanto de la confesión como de la
Comunión”.
Una de las
intenciones del Papa con el decreto era alentar la Comunión frecuente, incluso
diaria, entre todos los fieles, empezando desde una edad temprana. Fue un
momento transformador para la Iglesia Católica.
Según John
Donovan, de la Little Nellie of Holy God Foundation, un factor que ayudó a
convencer al Papa Pío de esto fue la historia de “la Pequeña Nellie”, cuya
virtud e intensa relación con Dios, hasta su muerte a la edad de 4 años y
medio, asombraron a las Hermanas del Buen Pastor que cuidaban de ella, así como
a los sacerdotes y al obispo local de Cork.
Un deseo
inquebrantable de recibir al “Santo Dios”
Desde muy
pequeña, la Pequeña Nellie mostró a sus padres señales de una profunda
espiritualidad. Sus experiencias incluían visiones de Jesús y de María, así
como un intenso arrobamiento en presencia de la Eucaristía.
Aunque la niña
no fue nombrada en el decreto, su fe y su anhelo de la Eucaristía resonaron
profundamente dentro de la Iglesia y fueron mencionados por el Papa Pío en
varias ocasiones.
La Pequeña
Nellie conquistó el corazón de muchos con su devoción inquebrantable a Cristo y
su historia se difundió ampliamente, ilustrando que los niños podían poseer una
fe auténtica y un deseo de comulgar independientemente de su edad.
El decreto del
Papa Pío X subrayó que una comprensión básica y reverencia eran suficientes
para que los niños recibieran la Comunión, rechazando la idea de que fuera
necesario un conocimiento teológico avanzado.
Donovan dijo a
EWTN News que “la historia de Nellie es, en gran medida, una historia de la
Eucaristía. La esencia, supongo, de por qué estamos aquí años después hablando
de ella y por qué ha sido conocida durante todo ese tiempo es que Nellie
recibió el Santísimo Sacramento a la edad muy temprana de apenas 4 años. Y eso
era algo inaudito en aquella época”.
“Nellie lo pasó
mal. Murió de tuberculosis, que había contraído de su madre, Mary, quien murió
no mucho tiempo antes”, explicó Donovan. “Murió en un orfanato en el convento
del Buen Pastor, en Sunday’s Well, en Cork. Fue llevada allí junto con su
hermana Mary, y también había dos hermanos que fueron enviados a otras
instituciones religiosas porque, en aquel tiempo, su padre William estaba en el
ejército. Allí, fue frágil desde el principio. Pero lo único que ella nunca
pidió, ni cuestionó en absoluto, fue a Jesús o, como prefería referirse a él,
el ‘Santo Dios’”.
Para Nellie, la
estatua del Niño de Praga era una imagen del Santo Dios. Donovan explicó que
“se relacionaba con Jesús y tenía una relación personal con Jesús como ‘Santo
Dios’. A partir de los 3 años, pedía y suplicaba que le permitieran recibir la
sagrada Comunión. Incluso a esa edad, ofrecía todo ese sufrimiento. Decía:
‘Sabes, Jesús, mi sufrimiento no es nada comparado con lo que tú sufriste en la
cruz por mí’”.
El
desarrollo de las directrices sobre la Comunión
Antes del
decreto de Pío X, la Iglesia Católica había adoptado directrices cada vez más
estrictas respecto de la Primera Comunión, principalmente influida por dos
factores importantes: Tras la Reforma protestante, la Iglesia buscó subrayar el
carácter sagrado de la Eucaristía, lo que dio lugar a un enfoque más cauteloso.
Los líderes eclesiales preferían que las personas comulgaran con menor
frecuencia, pero con mayor dignidad.
Además, el
jansenismo afectó la edad a la que los niños podían recibir la Comunión. A
menudo se exigía que los niños demostraran una comprensión y una seriedad moral
propias de un adulto, lo que elevaba la edad de la Primera Comunión a los 10 a
12 años.
Donovan dijo a
EWTN News que “la espiritualidad de la Pequeña Nellie fue acunada en la cama de
su madre, y como su madre estuvo [enferma] durante gran parte de ese tiempo,
Nellie estaba en la cama con ella, y allí aprendió el rosario y sus oraciones,
y rezaba al Santo Dios desde muy pequeña”.
De manera
notable, Nellie podía percibir cuando Cristo no estaba en el sagrario. Y si
alguien la visitaba después de haber comulgado, podía percibir la presencia de
Cristo. Al saber que la persona había comulgado recientemente, a menudo la
besaba para estar cerca de su Santo Dios.
La pequeña se
convirtió en un símbolo de inocencia e intuición espiritual, reforzando la idea
de que la santidad trasciende la edad y la educación. Los efectos a largo plazo
de Quam Singulari remodelaron la vida católica en todo el
mundo, haciendo de la Primera Comunión una parte habitual de la primera
infancia y fomentando un enfoque más pastoral de la educación religiosa.
Tal era su
profunda comprensión y su deseo de la Eucaristía, que impresionó repetidamente
a las religiosas del Buen Pastor. Durante un retiro del convento, un sacerdote
jesuita de Dublín llamado P. Bury conoció a Nellie y habló extensamente con
ella para valorar su comprensión y devoción.
“Quedó
inmensamente impresionado, y ella dio respuestas profundas a preguntas en
cuanto a su comprensión de la Presencia Real. Y entonces escuchó su primera
confesión”, dijo
Donovan.
Bury escribió
al Obispo de Cork, Mons. Thomas O’Callaghan, afirmando que Nellie estaba dotada
en un grado extraordinario de un amor ardiente a Dios y del deseo de unirse a
Él en la Sagrada Comunión. En consecuencia, se concedió el consentimiento
episcopal para que Nellie recibiera su Primera Comunión el 6 de diciembre de
1907. Su alegría al recibir al “Santo Dios” fue inmensa.
No mucho tiempo
después de la muerte de Nellie, empezaron a aparecer relatos sobre su vida,
incluido uno del deán Scanlan, publicado en Roma, una revista italiana.
Donovan señaló
que “está registrado que el Papa Pío X estaba un día en su escritorio, y
este relato de la vida de la pequeña Nellie llegó ante él. Lo leyó con gran
interés, y está registrado que le dijo al Cardenal Merry del Val: ‘Ahí, ahí
está, esa es la señal por la que he estado esperando’”.
Artículo
publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el
equipo de ACI Prensa.
Por Patrick J.
Passmore
Fuente: ACI Prensa
