La esperanza en Cristo
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Una amiga me
decía que hacía ahora un año que su padre había partido para el Cielo. Ella me
decía que es verdad que hay una ausencia física real, pero al mismo tiempo hay
una presencia muy fuerte. Que el dolor de la pérdida es un dolor habitado por
Cristo. Y me preguntaba sobre la ausencia en nuestras vidas.
En la oración
le decía al Señor cómo podría convertir en mi vida esta ausencia en vida. Y,
después de orar un rato, de hablar con el Señor y dejarle que me hablara, me
daba cuenta de que el Señor me decía que la esperanza de volver a verlos es la
que me ayudará. Que la esperanza no defrauda cuando la tenemos puesta en
Cristo.
Es verdad que
podemos tener días malos, regulares, buenos. Ningún día es igual. Pero cuando
los días malos son seguidos, nos desgastan y nos golpean fuerte en la
esperanza, y viene el tentador a decirnos al oído que si Dios te amase no te
pasaría esto, que todo sería diferente.
El mal quiere
que dudes del amor de Cristo, quiere robarte la esperanza que ponemos en Sus
palabras. Ya sé que el sufrimiento nos mina, nos desgasta… pero en esos
momentos, donde no vemos nada, como le pasó a Jesús en el desierto, es el
momento de confiar más fuerte, con todo lo que tengas y puedas. Porque el
desierto de Jesús pasó y empezó Su vida pública. En la lucha se conoce a la
persona. Por ello, no te rindas, pero pon tu esperanza en Cristo, ya que Él no
defrauda.
Hoy el reto del
amor es escribir en una nota dónde crees que tu esperanza está débil. Después,
háblalo con Jesús y pídele que te dé una esperanza fuerte en Él.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
23 febrero 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
