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| Miembros de la Asamblea. Dominio público |
Fruto del discernimiento
de los 300 delegados de las nueve diócesis en pequeños grupos de trabajo que
han seguido la metodología de la conversación en el Espíritu, empleada también
en el reciente Sínodo de los Obispos, la Asamblea, por medio de un sistema de
votación, ha elegido un total de siete propuestas que se ofrecen como pistas
para el camino que emprende Iglesia en Castilla y que se concretarán atendiendo
a las realidades particulares en cada diócesis.
Pistas para el camino
Con estas siete
pistas para el camino, la Asamblea busca establecer una serie de
prioridades en los tres grandes bloques temáticos del ‘Documento 0’ en el que
se han centrado los trabajos: conversión pastoral y fortalecimiento del
encuentro con Jesucristo; renovación del estilo pastoral para ser una Iglesia
más cercana, misionera y corresponsable; y reforma de las estructuras
evangelizadoras, con especial atención a la parroquia y al entorno digital.
Las propuestas elegidas
por los delegados durante la Asamblea han sido las siguientes. Para el primero
de los bloques: impulsar la creación de pequeños grupos de vida, a través de
una campaña diocesana y de la preparación de personas que puedan ser
acompañantes en sus inicios; y formar a los agentes pastorales en dinámicas
para trabajar y programar en equipo (en las unidades pastorales, sacerdotes,
seminaristas, laicos y consagrados…) para que planifiquen y desarrollen
conjuntamente la acción pastoral superando el clericalismo.
Para el segundo de los
bloques: reforzar la dimensión social de la evangelización a través de
iniciativas de caridad, justicia y compromiso social que hagan visible el
Evangelio en la vida cotidiana; y promover el discernimiento y acompañamiento
de los carismas de cada bautizado para que le ayude a descubrir sus dones y su
lugar en la misión de la Iglesia.
Y para el tercero, al
haberse producido un empate entre las segundas mociones más votadas, la
Secretaría de la Asamblea ha aceptado incorporar tres propuestas y no dos, que
son: apostar decididamente por la catequesis familiar y de adultos en la
diócesis; replantear las unidades pastorales, formando las que pueden serlo
realmente y aplicando criterios geográficos, históricos y religiosos propuestos
desde el arciprestazgo, dotándolas de medios materiales y humanos; y formar
equipos misioneros interparroquiales en los arciprestazgos, que propicien el
primer anuncio y una formación continuada, creando además un fondo común de
recursos y buenas prácticas al servicio de todas las comunidades.
Llegar a todos los
rincones
Esta Asamblea supone un
hito en la aplicación del Sínodo no solo en la Iglesia en Castilla, sino en
toda España. El encuentro, al que han asistido como invitadas las diócesis de
León y de Astorga, así como observadores de la CEE, se ha desarrollado en un
clima de oración, comunión y fraternidad entre las distintas vocaciones:
obispos, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas, religiosos y laicos.
Siendo estos últimos, el grupo mayoritario.
Desde la Secretaría de la
Asamblea, la hermana Marimar Gómez (OMI) ha destacado el buen ambiente que ha
habido durante estos días. “Es verdad que cada uno veníamos de una realidad muy
distinta, diferentes diócesis, pero al final sí que nos hemos sentido todos
como miembros de un solo cuerpo, como miembros de la Iglesia, todos miembros
del pueblo de Dios”.
La religiosa, miembro de
nuestra delegación diocesana en este encuentro, también ha señalado la
importancia del acompañamiento, otro de los temas que han aparecido en la
Asamblea estos días, especialmente en las zonas rurales tan extensas en las
diócesis de Castilla. “Al final el mensaje del Evangelio tiene que llegar a
todos los rincones de nuestras diócesis. Para estas pequeñas zonas rurales,
donde a lo mejor la gente se siente más
apartada o sola, que también podamos llevar este impulso del Evangelio, y que
se sientan también acompañados”.
Un camino que recorrer
juntos
Por su parte, Luis Miguel
González, presbítero de la Archidiócesis de Valladolid, ha señalado la
relevancia del método de trabajo elegido para esta Asamblea, la conversación en
el Espíritu. “Yo estaba convencido de que el método nos podía ayudar, pero he
descubierto en el método lo que significa el ‘Sínodo’. ‘Sínodo’ y ‘camino’ son
la misma raíz, es el camino que nos pone juntos, pero hacia un determinado fin,
el método. Nosotros somos la herramienta que unidos en común unión podemos
hacer o crear o recrear en nuestras diócesis, cuanto más hermanadas y ampliadas
mejor, ese sueño, el sueño del Reino».
El sacerdote vallisoletano
reconoce que, para él, la oportunidad de participar en la Asamblea ha sido “un
regalo”. “Los regalos son inesperados e inmerecidos. Pero, sobre todo, a mí lo
que me ha ayudado y creo que me va a ayudar durante mucho tiempo es a
reconocerme como un don. He recibido un don, soy un don, luego tengo que
donarme para los demás, junto a los demás. Y al mismo tiempo, creo que me ha
vuelto a descubrir que la diversidad, la diferencia, en este caso ya entre
nueve diócesis, con circunstancias hermanas, pero a la vez diversas, no es un
impedimento, sino un acicate, una maravilla”, ha concluido.
Fuente: Obispado de Segovia
