Se acerca la Cuaresma, periodo litúrgico que incide en la importancia del sacramento de la confesión como medio para volver a Dios
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¿Se
trata de un tema olvidado? ¿De una práctica en desuso? Lo cierto es que, en las
iglesias, son mucho más largas las
colas de los que van a comulgar que los que se van a confesar. ¿Se ha
perdido o debilitado la conciencia del pecado entre los fieles?
Sea
por estos motivos o por otros similares, Miguel
Ángel Ventanas, delegado diocesano de Liturgia y Animación a la Oración de
la diócesis de Plasencia (Cáceres), acaba de publicar un artículo en el último
número de la revista diocesana Iglesia
en Plasencia titulado Confesión.
«Debemos
confesarnos cada vez que caigamos en
pecado grave o por lo menos una vez al año en Cuaresma», recuerda el
sacerdote ante la llegada de este tiempo litúrgico. «Pero es aconsejable confesarse una vez al mes, ya que así fortalecemos nuestra alma para resistir
la tentación y nos acercamos más a Dios», subraya el delegado de Liturgia de la
diócesis extremeña.
Ventanas
recurre al Catecismo de la Iglesia Católica para citar su número 1424, en el
que se recoge que «se le denomina sacramento de la confesión porque la
declaración o manifestación, la confesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento.
En un sentido profundo, este sacramento es también una 'confesión', reconocimiento
y alabanza de la santidad de Dios y de
su misericordia para con el hombre pecador».
«Es
la gran oportunidad que tenemos para acercarnos de nuevo a Dios, que es nuestra verdadera felicidad», subraya
Ventanas. «Es el sacramento del hijo arrepentido que vuelve a los brazos de su
Padre», apostilla.
Por
último, el delegado de Liturgia detalla las características que debe tener
cualquier «confesionario o sede penitencial», que «es el lugar donde,
ordinariamente, se celebra este sacramento»: «Se pide que estén en un lugar iluminado y que faciliten
la celebración de los gestos sacramentales, salvaguardando la opción de los
fieles por el anonimato».
Álex Navajas
Fuente: El Debate
