¿CADA CUÁNTO HAY QUE CONFESARSE? ESTA ES LA RECOMENDACIÓN DE UN LITURGISTA

Se acerca la Cuaresma, periodo litúrgico que incide en la importancia del sacramento de la confesión como medio para volver a Dios

El Papa Francisco confiesa a un joven en la JMJ de LisboaJMJ Lisboa

¿Se trata de un tema olvidado? ¿De una práctica en desuso? Lo cierto es que, en las iglesias, son mucho más largas las colas de los que van a comulgar que los que se van a confesar. ¿Se ha perdido o debilitado la conciencia del pecado entre los fieles?

Sea por estos motivos o por otros similares, Miguel Ángel Ventanas, delegado diocesano de Liturgia y Animación a la Oración de la diócesis de Plasencia (Cáceres), acaba de publicar un artículo en el último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia titulado Confesión.

«Debemos confesarnos cada vez que caigamos en pecado grave o por lo menos una vez al año en Cuaresma», recuerda el sacerdote ante la llegada de este tiempo litúrgico. «Pero es aconsejable confesarse una vez al mes, ya que así fortalecemos nuestra alma para resistir la tentación y nos acercamos más a Dios», subraya el delegado de Liturgia de la diócesis extremeña.

Ventanas recurre al Catecismo de la Iglesia Católica para citar su número 1424, en el que se recoge que «se le denomina sacramento de la confesión porque la declaración o manifestación, la confesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentido profundo, este sacramento es también una 'confesión', reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador».

«Es la gran oportunidad que tenemos para acercarnos de nuevo a Dios, que es nuestra verdadera felicidad», subraya Ventanas. «Es el sacramento del hijo arrepentido que vuelve a los brazos de su Padre», apostilla.

Por último, el delegado de Liturgia detalla las características que debe tener cualquier «confesionario o sede penitencial», que «es el lugar donde, ordinariamente, se celebra este sacramento»: «Se pide que estén en un lugar iluminado y que faciliten la celebración de los gestos sacramentales, salvaguardando la opción de los fieles por el anonimato».

Álex Navajas

Fuente: El Debate