PIZZABALLA HABLA DE «LÍNEAS ROJAS» EN IRÁN Y ANIMA A VOLVER A TIERRA SANTA: «ABSOLUTAMENTE SEGURO»

El Patriarca latino de Jerusalén aborda la situación de Irán y Tierra Santa en el contexto de su inminente visita pastoral a Jordania

Cardenal Pizzaballa, Patriarca latino de Jerusalén

En los últimos días, el cardenal Pierbattista Pizzaballa ha acudido a Jordania con motivo de la asamblea general de sacerdotes del Patriarcado Latino, reuniéndose con seis decenas de ordenados, el vicario general William Shomali, el vicario para Israel, Rafic Nahra, y el mismo Patriarca latino.

Con motivo del encuentro, Pizzaballa ha abogado por la puesta en práctica de soluciones pacíficas que lleven a que la situación no degenere en Tierra Santa. “Nadie puede ignorar el deseo de vida, de justicia, que es parte integrante de la conciencia de cada persona”.

Sobre Irán: “Hay líneas rojas que no se pueden cruzar”

El 28 de diciembre de 2025 comenzaron las protestas en la capital iraní, en el contexto de las manifestaciones contra el aumento de precios de productos básicos. En los días siguientes, las manifestaciones se extendieron a más de 180 ciudades.

Las protestas, de las más considerables que ha enfrentado la República Islámica desde 1979, han sido reprimidas con más de 2.500 muertes, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA). 

En declaraciones a Vatican News, Pizzaballa dijo que ve en Irán “el anhelo de toda la población iraní, pero también de nosotros, por la paz, la justicia y la dignidad; y por mucho que las autoridades, la política, quieran trazar una línea, siempre hay una línea roja que no se puede cruzar”, que es la demanda del pueblo de una vida digna.

“Donde esto falta, tarde o temprano esta necesidad explota; eso es lo que estamos viendo allí. Espero que se encuentren soluciones pacíficas, que la situación no degenere en violencia, pero sin duda nadie puede ignorar el anhelo de vida y justicia que forma parte integral de la conciencia de cada persona”, declaró. 

Devastación total en Gaza

Uno de sus primeros llamados en torno al Patriarcado -diócesis integrada por Chipre, Jordania, Palestina e Israel- se dirigió a la parálisis de la vida comercial, así como a una actividad económica y desplazamientos afectados en Jordania. Del mismo modo, habló de una Gaza marcada por la “devastación total”, así como de una situación que se deteriora continuamente en Cisjordania.

“Como en Israel, en Galilea se está delineando una separación cada vez mayor entre la mayoría judía y la minoría árabe, con el problema de la delincuencia, que es más un problema relacional que económico”, lamentó. Todo ello, unido a las fronteras cerradas o la falta de permisos para desplazamientos estaría afectando “enormemente a la vida de la comunidad”.

Pizzaballa también habló de la devastación en Gaza, donde la situación no ha cambiado pese a no haber una guerra abierta, sino más bien, precisa, “bombardeos selectivos”. Con todo, el futuro es difícil de predecir. “Hay más comida que antes, pero faltan medicamentos. Se muere de frío, pero también se muere por falta de asistencia médica, porque no hay antibióticos, no hay medicamentos básicos. En resumen, las perspectivas para la población siguen siendo muy, muy inciertas”.

Evocando la esperada “junta de paz” que dirigirá el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encargada de supervisar al gobierno que sustituirá a Hamás al frente de Gaza, Pizzaballa llama a contener las expectativas: “Será muy difícil entender qué podrá hacer esta junta de paz, cómo funcionará y cómo cambiarán las cosas. Todo sigue siendo muy incierto, hay mucho por hacer, pero lo que está claro es que la situación sigue siendo de devastación total”.

Volver a Tierra Santa, “absolutamente seguro”

Se mostró más optimista en torno a las peregrinaciones, haciendo un llamamiento sin paliativos a que los visitantes regresen a toda Tierra Santa, incluida Jordania, la zona “más serena, activa y viva” de la diócesis. Allí, los jóvenes manifiestan “un sentido de pertenencia no solo a Jordania, sino también a la comunidad cristiana, muy bonito, muy fuerte, con mucho voluntariado, algo que no es tan común en Oriente Medio”.

El cardenal Pizzaballa concluye con la petición de organizar peregrinaciones, “ya que es absolutamente seguro”, a Tierra Santa, que “es un quinto Evangelio, una especie de octavo sacramento, porque permite experimentar el encuentro con Jesús, físicamente, tocándolo con la mano. Cualquiera puede ser perfectamente cristiano sin ir a Tierra Santa, pero si se va, la fe cristiana se vuelve más fuerte y concreta”.

Artículo publicado originalmente en Fundación Tierra Santa, y actualizado. 

Fuente: ReligiónenLibertad