EN CHINA, «MUCHOS NO HAN ESCUCHADO NUNCA EL NOMBRE DE JESÚS»

Una religiosa china ofrece su testimonio en una parroquia madrileña. «La gente está cansada de consumismo y busca el sentido de la vida, especialmente los jóvenes», dice

Jóvenes chinos. Dominio público
Con el lema María nos enseña a ser misioneros, la madrileña parroquia de Nuestra Señora de África en Carabanchel acoge estos días una Semana Misionera. En el año 2025, la parroquia celebró 60 años de servicio a la comunidad bajo esta «advocación mariana de claro carácter misionero». 

El martes 20 de enero tendrá lugar un Rosario Misionero dirigido por la hermana Xiaoli Zhao, de las Misioneras de Cristo Jesús, una religiosa china que se encontró con este carisma «por casualidad», cuenta. «Yo conocí en la universidad a un sacerdote que las invitó a una Eucaristía. Al principio no conocía nada de ellas, pero con el tiempo me atrajo su manera de vivir juntas y su compartir de lo que estaban viviendo», añade. 

En 2013 se unió a la congregación para compartir su carisma misionero. «Queremos evangelizar en esos lugares donde no se conoce a Cristo todavía», dice, y para ello señala cómo en Asia están presentes en China, India, Japón y Vietnam, sobre todo, «y también en otros países de África y Latinoamérica». 

El año pasado, Xiaoli —que nació en una familia católica, de un pueblo en las afueras de Beijing— vino a España para participar en una formación de cara a sus votos perpetuos. «Sabía cero español», ríe, y después se quedó para «estudiar y profundizar en el carisma de la congregación».  

Vuelta a China 

En su horizonte más cercano está la idea es volver a China «a llevar a cabo allí la misión», dice. «La mayoría de la población no es creyente en Dios, aunque hay algunas religiones tradicionales como el taoísmo o el budismo». El cristianismo es allí «una minoría», aunque está observando que «en los últimos años está creciendo la Iglesia». 

La misionera lo atribuye a que la gente en su país «está cansada de consumismo y busca el sentido de la vida, especialmente los jóvenes». Para ella, este fenómeno constituye «una esperanza para la misión». 

Con realismo, la religiosa desvela que «muchos no han escuchado nunca el nombre de Jesús», y por eso «hay que empezar por lo más básico». Para ella, «lo primero es construir la relación con la gente en el trabajo, en el vecindario… Hay que ir poco a poco». Eso permite «la alegría de ver que se vez en cuando se ven bautismos». 

En lo más macro, Xiaoli lamenta la división entre Iglesia patriótica e Iglesia clandestina: «Me da mucha pena, porque lo que vivimos como una división no solo en la Iglesia, sino también entre las mismas familias. En una misma casa, hay algunos que van a las iglesias oficiales y otros a la clandestina, y eso es un límite».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Fuente: Alfa y Omega