Con el sigilo final este viernes de la Puerta Santa de la Basílica de la San Pedro, la Santa Sede completará el sellado —que incluye la obra de mampostería propiamente dicha— de las cuatro basílicas papales tras el Jubileo de la Esperanza.
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| Crédito: Vatican Media |
El martes por
la tarde tuvo lugar el rito conclusivo de cierre de la Puerta Santa de la
Basílica de Santa María la Mayor. El miércoles fue el turno de la Basílica de
San Juan de Letrán, mientras que este jueves 15 de enero se procede al cierre
de la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo Extramuros.
El viernes le
toca a la Basílica de San Pedro. Los llamados sampietrini, el
personal de la Fábrica de San Pietro —formado por carpinteros, ebanistas y
electricistas— que, normalmente se ocupan del mantenimiento de la basílica,
repetirán la operación que ya han cumplido en las otras tres basílicas:
levantarán el muro de ladrillos en el interior del templo para sellar
definitivamente la Puerta Santa.
Además, en la
pared del templo del corazón del cristianismo se insertará en el muro la
tradicional cápsula metálica (capsis), una caja de bronce, que contendrá
el acta oficial de cierre, las monedas acuñadas durante el año jubilar y las
llaves de la Puerta Santa.
Estos elementos
sirven como testimonio material y simbólico del Año Santo que, como subrayó el
Papa en la ceremonia del pasado 6 de enero en la que cerró los grandes portones
de la basílica vaticana, ha concluido en el calendario, pero no en la vida espiritual
de la Iglesia Católica.
En todas las
basílicas papales ha sido depositado el acta oficial del cierre de la Puerta
Santa, la llave de la puerta, varias medallas pontificias que abarcan desde el
último sellado, durante la conclusión del Jubileo extraordinario de la
Misericordia en 2016, hasta la actualidad.
Por Victoria Cardiel
Fuente: ACI Prensa
