Niebla
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer bajé la
basura al contenedor que tenemos en la huerta. Cuando este se llena, lo sacamos
fuera del portón y el ayuntamiento nos lo vacía. Al llegar, había una niebla
muy espesa, no podía ver nada. Empecé a caminar y, a cada paso que daba, la
sensación era que atravesaba la niebla y se disipaba, como si no existiera.
Seguro que
alguna vez has tenido que andar con niebla. Por un lado no se ve nada y, por
otro, según te introduces en ella, cada paso que das te permite ver el
siguiente. Pero es curioso cómo, cuando la niebla te envuelve, no puedes ver ni
por delante ni por detrás.
De todos los
fenómenos atmosféricos, como la lluvia, el viento, el calor…, este siempre me
llama la atención, por lo curioso que me resulta y por lo vivencial que lo veo
en mi vida. Le daba gracias al Señor por cómo ha creado una naturaleza tan
perfecta y, sobre todo, tan original. Y le pedía no tener miedo cuando tenga
que andar con niebla.
Es verdad que
lo que te salva en estos momentos es la confianza: tener claro adónde vas y
cuál es el camino. Porque en el momento de la prueba ya no hay tiempo para
pensar en ello. Por eso, la confianza en Jesús es para todos los momentos de tu
vida. En los buenos aprenderás el camino de descansar en el Señor y, en los
momentos duros, sabrás cuál es el camino.
Porque vivir es
esto: una combinación entre cruz y resurrección. A Jesús nunca le entenderemos
sin la cruz y tampoco le entendemos sin la resurrección; las dos caras son
necesarias e imprescindibles. Por ello, uno de los dones más grandes que
tenemos que pedir al Señor es esta confianza en Su amor y en Su Palabra, para
que en todo momento podamos ser felices.
Hoy, el reto
del amor es tomar dos decisiones de la mano de Cristo. No las tomes tú solo;
pídele al Señor que te ilumine para tomarlas con Él.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
13 diciembre
2025
Fuente: Dominicas de Lerma
