El Papa León XIV invitó a los jóvenes estudiantes que llegaron a Roma para celebrar el Jubileo del Mundo Educativo a renovar el compromiso con la verdad, la fraternidad y la vida interior
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Al final de la
mañana, el Papa celebró un encuentro, en el Aula Pablo VI de la Ciudad del
Vaticano, con unos seis mil estudiantes que se dieron cita en Roma para
participar en el Jubileo del mundo de la educación. Con entusiasmo y cercanía,
en su discurso León XIV se dirigió a todos ellos
afirmando que había esperado “este momento con gran emoción”. Tras recordar sus
años como profesor de matemáticas y física, inspirándose en san Pier Giorgio
Frassati, el Pontífice los exhortó a vivir con plenitud: “Vivir sin fe no es
vivir, sino ir tirando”, les dijo. Y los animó a ser una “generación plus”,
capaz de aportar un impulso renovador a la Iglesia y a la sociedad.
Educar para
transformar el mundo
León XIV
destacó que la educación es “una de las herramientas más hermosas y poderosas
para cambiar el mundo”. Recordó la iniciativa del Papa Francisco, el Pacto
Educativo Global, invitando a los jóvenes a convertirse en protagonistas de
una nueva etapa educativa. Y les dijo que están llamados a ser “truth-speakers
y peace-makers, portavoces de la verdad y constructores de paz”, les pidió.
Mediante las figuras de Frassati y del beato John Henry Newman, León XIV
subrayó que el conocimiento se multiplica cuando se comparte:
“La
verdadera paz nace cuando muchas vidas, como estrellas, se unen y forman un
diseño”
Constelaciones
educativas y la mirada hacia lo alto
En una imagen
poética y científica, el Papa comparó la educación con un telescopio que
permite mirar más allá. “Somos estrellas porque somos chispas de Dios”, dijo,
invitando a los jóvenes a unirse en “constelaciones educativas” que orienten el
camino del futuro.
“No se
detengan, pues, a mirar el teléfono y sus rápidos fragmentos de imágenes: miren
al cielo, hacia lo alto”
Educar la
vida interior
Entre los
nuevos desafíos del Pacto Educativo Global, León XIV destacó el
pedido de los propios jóvenes: “Ayúdennos en la educación de la vida interior”.
Recordó que sin silencio ni oración “incluso las estrellas se apagan”. Citando
a san Agustín, los animó a escuchar su inquietud más profunda: “Mi corazón está
inquieto hasta que descanse en ti”. La educación, dijo, debe enseñar a mirar
dentro de uno mismo para descubrir el sentido de la vida.
Humanizar lo
digital
El segundo gran
desafío señalado por el Papa es la educación digital. “No dejen que sea el
algoritmo el que escriba su historia”, advirtió. Invitó a los jóvenes a usar la
tecnología con sabiduría y humanidad, construyendo “un espacio de fraternidad y
creatividad, no una jaula”. Recordó el ejemplo de san Carlo Acutis, quien
convirtió internet en una herramienta de evangelización:
“Lo digital
es educativo cuando no nos encierra en nosotros mismos, sino que nos abre a los
demás; cuando no te pone en el centro, sino que te centra en Dios y en los
demás”
Educación
para la paz desarmada
El tercer reto
del nuevo pacto es la educación para la paz. “No basta con silenciar las armas;
es necesario desarmar los corazones”, afirmó. Propuso una educación “desarmante
y desarmada” que promueva igualdad y dignidad, sin divisiones entre privilegiados
y excluidos. Invitó a los jóvenes a ser agentes de paz en su entorno cotidiano:
la familia, la escuela, el deporte y la amistad.
Mirar más
alto
En su
conclusión, el Papa León XIV alentó a no quedarse en los deseos efímeros, sino
a mirar hacia Cristo, “el sol de justicia”. “Él los guiará por los caminos de
la vida”, aseguró. Su mensaje final fue una invitación luminosa a soñar,
aprender y construir juntos una humanidad más justa y fraterna.
Fuente: Vatican News