"Cada uno puede ser, para los
demás, un modelo con sus palabras y su conducta, con su caridad y su fe",
dijo el Pontífice, invitando a los nuevos reclutas a entrar "en la escuela
de Cristo humilde y obediente", a ser "misioneros de la
esperanza", a "atreverse" y "contribuir juntos a la
civilización del amor".
Un "fiel servicio"
realizado "con gran abnegación y celo", gracias al cual "el
Sucesor de Pedro puede cumplir su misión al servicio de la Iglesia y del
mundo", porque está seguro de que hay quien vela "por su seguridad".
Con estas palabras, León XIV elogió el trabajo diario del Cuerpo de la Guardia
Suiza Pontificia, recibido en audiencia esta mañana, 3 de octubre, en la Sala
Clementina del Palacio Apostólico, con ocasión del juramento de los nuevos
reclutas, y les agradeció su "dedicación" y "compromiso".
Crear lazos de amistad para progresar
En su discurso, el Papa subrayó las distintas procedencias de
los guardias, que proceden de diversas regiones de Suiza, llamados "a
formar un cuerpo unido, a crear lazos de amistad fuertes y sanos" porque
"solos no podrían realizarse plenamente". "Necesitan los unos de
los otros para aprender, para progresar, para servir en un mundo cada vez más
tentado por las divisiones y el aislamiento".
La
benevolencia, la honestidad, la solidaridad, el respeto mutuo constituyen los
pilares sobre los que es posible construir una vida armoniosa. Cada uno puede
ser, para el otro, un modelo con sus palabras y su conducta, con su caridad y
su fe. Y ustedes pueden ser un mensaje de unidad para toda la Curia romana.
Sobre la experiencia en el Vaticano para quienes opten por
formar parte del antiguo cuerpo armado, el Pontífice se detiene en la
oportunidad de conocer "Roma, con sus tesoros y riquezas", que
"ofrece un inolvidable recorrido por la historia, no sólo de las artes,
sino también y sobre todo de la fe cristiana". De ahí la invitación a
"cultivar la vida interior, en medio del frenesí de nuestra sociedad, para
profundizar" en la propia "relación" con Dios, "como
recomendaba san Agustín cuando decía: 'No salgas de ti mismo, vuelve a ti; la
verdad habita en el hombre interior'".
Con el
juramento, queridos jóvenes reclutas, hoy pasan a una nueva etapa de su
existencia. Los animo a vivir esta misión con convicción, entrando en la
escuela del Cristo humilde y obediente.
Mirando al futuro de los reclutas, León XIV menciona a
continuación los posibles puntos de inflexión: algunos volverán "a su
patria después de haber prestado un buen y leal servicio a la Santa Sede",
otros continuarán sus estudios, otros entrarán "en el mundo del
trabajo", "quizás algunos habrán madurado una vocación
sacerdotal" y otros probablemente "se lanzarán a descubrir el mundo
antes de hacer elecciones definitivas". Ante cualquier elección, el Papa
sugiere recordar los años pasados en la Curia Romana y en la Urbe como ayuda
para "afrontar los cambios con confianza y con la mirada universal propia
del cristiano", pero también para alcanzar la madurez ante los
"desafíos" que debe afrontar la generación contemporánea: "las
cuestiones medioambientales, los cambios económicos, las tensiones sociales, la
revolución digital, la inteligencia artificial y otras realidades complejas que
requieren discernimiento y sentido de la responsabilidad".
Ante todo, los exhorto a permanecer fieles al Evangelio y a los
valores fundamentales de su fe cristiana, que los hacen bautizados convencidos
de sus elecciones. Que en este Año Santo puedan ser, con su sencillo
testimonio, misioneros de esperanza para las personas que encuentren. Que la
llama de la esperanza ilumine sus vidas y les dé el valor de atreverse y de
contribuir juntos a la civilización del amor".
Por último, el Pontífice asegura al cuerpo de la Guardia Suiza
Pontificia sus oraciones, encomendándolo a la Virgen María y a la protección de
sus patronos Martín y Sebastián.
Tiziana Campisi - Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News