Estos son los consejos del Papa León XIII que te servirán para contribuir humildemente a la paz y ser un testimonio del amor cuando te hablan mal de alguien
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Recibir un
mensaje negativo sobre otra persona puede contagiarte de desprecio, despertar
compasión, tal vez ira contra la persona que está criticando… ¿Qué hacer cuando
te hablan mal de alguien?
El Papa León
XIII sugiere varias
respuestas constructivas y advierte que tu reacción ante una
descalificación personal está muy relacionada con tu humildad.
"Cuando
oigas que difaman a tu prójimo, siente un verdadero dolor, y busca una excusa
para el maledicente".
Esta es la
primera invitación en su libro -escrito cuando era obispo de Perugia- La práctica de la humildad.
Después llama a
la acción: "Tienes que salir en defensa de la persona que es blanco de la
murmuración, y con tal destreza, que tu defensa no se convierta en una segunda
acusación", escribe.
Dolor por el
prójimo
El pontífice
que ha inspirado el
nombre del actual Papa propone varias maneras concretas de defender al
acusado sin atacar a quien acusa.
"Ora
insinuarás sus cualidades, ora pondrás de relieve la estima que merece a los
otros y a ti mismo, ora cambiarás hábilmente de conversación o harás ostensible
tu desagrado", propone.
Y asegura que
"obrando de esta manera, harás un gran bien a ti mismo, al maledicente, a
los oyentes y a aquel de quien se habla".
En cambio
advierte que "si tú, sin hacerte la más mínima violencia, te complaces en
ver a tu prójimo humillado y te disgustas cuando lo ensalzan, ¡cuánto te falta
todavía para alcanzar el tesoro incomparable de la humildad!".
Practicar la
humildad
Esta es solo
una de las 60 maneras de practicar la humildad que León XIII ofrece en su
libro.
Son propuestas
alternativas (probablemente no son los consejos que te dará el psicólogo), como
lo es su gran admiración por esta virtud nada aparente.
Otros
consejos para ser más humildes cada día
Estos son
algunos de los consejos para vivir la humildad de este Papa defensor de la
justicia y la dignidad humana:
"El
verdadero humilde está siempre en guardia para no fallar aun en las cosas más
insignificantes".
"Sufre con
paciencia los defectos y la fragilidad de los otros, teniendo siempre ante los
ojos tu propia miseria, por la que has de ser tú también compadecido de los
demás".
"Como de
un mal gravísimo guárdate de juzgar las acciones ajenas, y por el contrario,
interpreta benignamente todo dicho y todo hecho".
"Esfuérzate
en acumular un caudal de dulzura, para que cuando te ultrajen, por honda que
sea la herida de la injuria, seas capaz de conservar la calma".
"Busca
siempre el lugar más humilde, persuadiéndote sinceramente de que es el que más
te conviene".
"El
ejercicio del conocimiento de ti mismo, el huir de los honores y el amor de las
humillaciones deben ser tus armas".
"No creas
que vas a adquirir la humildad sin las prácticas que le son propias, como son
los actos de mansedumbre, de paciencia, de obediencia, de mortificación".
"Piensa a
menudo en tu debilidad, en tu ceguera, en tu vileza, en la dureza de tu
corazón, en tu inconstancia, en tu sensualidad, en tu insensibilidad para con
Dios".
"No
ocasiones molestias a nadie, por ínfimo que sea, ni de palabra, ni de obra, ni
con tu comportamiento, a no ser que te lo exijan el deber, la obediencia o la
caridad".
"Piensa a
menudo que más pronto o más tarde has de morir, y que tu cuerpo ha de
corromperse en una fosa".
"No hables
nunca sin justo motivo de ti mismo y evita todo aquello que pueda cosecharte
honras y alabanzas".
"¿No oyes
-concluye- cómo los bienaventurados proclaman por todo el paraíso que la única
vía que les ha permitido gozar de esa gloria inmensa es la de las humillaciones
y sufrimientos?".
Patricia Navas
Fuente: Aleteia
