La Permanente de la CEE ha dado luz verde al reglamento del nuevo Consejo General de la Iglesia en Educación. «Se trata de responder, desde la comunión, a los desafíos que condicionan el presente»
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Foto: CEE |
En un mundo
cada vez más polarizado, la Iglesia ha optado por reforzar la comunión.
La unidad como antídoto frente a la división. Un camino, no obstante, en el que
no parte de cero. Ejemplo de ello puede ser el trabajo en red desarrollado
por diferentes comunidades religiosas contra la trata o la Mesa del
Mundo Rural, promovida por el Departamento de Migraciones de la CEE.
En esta senda
comienza ahora a dar sus primeros pasos el sector educativo eclesial, que está
formalizando el Consejo General de la Iglesia en Educación (CGIE). Se trata de
un «órgano de participación y reflexión conjunta», que tiene su origen
en el Congreso La Iglesia en la Educación —celebrado
hace un año— y que aspira a ser un mecanismo para «seguir escuchándonos y así
poder responder, desde la comunión eclesial, a los desafíos que ya condicionan
el presente y el futuro más inmediato», adelanta a este semanario el director
del secretariado de la Comisión para la Educación y Cultura de la CEE, Antonio
Roura. Actualmente se está elaborando el reglamento de dicho consejo. La Comisión
Permanente de la CEE, celebrada el pasado jueves, acaba de dar el
visto bueno a una versión, que pasará a la próxima Asamblea Plenaria —del
31 de marzo al 4 de abril— para su aprobación definitiva.
Ya el congreso
de febrero de 2024 identificó en su momento algunos de los desafíos a
los que se refiere ahora Roura. Entre ellos, destaca la situación demográfica y
la reducción de la natalidad, la limitada financiación de los centros
concertados por parte de las Administraciones públicas; el acompañamiento a un
profesorado desnortado ante los continuos cambios legislativos o el hecho de
favorecer en los alumnos un uso ético de las redes sociales que preserve su
salud mental. Pero el nuevo consejo no tiene capacidad ejecutiva para abordar
estas cuestiones. «El CGIE no sustituye la voz de la Conferencia Episcopal
cuando hubiese asuntos que deban conversarse con el Gobierno», ni tampoco «las
interlocuciones que realicen otros actores representando a sus instituciones».
Según Roura se trata, más bien, de «una oportunidad para escucharse y proponer
claves comunes que ayuden a realizar un mejor diagnóstico de lo que está
pasando y a seguir aportando, renovada, la riqueza de una tradición educativa
que ha sabido y sabrá acompañar a cada generación».
En este
sentido, entre las competencias del CGIE no está salir al paso, por ejemplo, de
los habituales desprecios de una parte de la clase política a la escuela
concertada. El último tuvo lugar hace tan solo unos días, cuando el partido de
Yolanda Díaz —Sumar— registró en el Congreso de los Diputados una
proposición no de ley instando al Gobierno a suprimir progresivamente los conciertos educativos y
a «establecer una red escolar pública única que no derive recursos» del Estado
«a financiar opciones privadas», se lee en el texto.
La propuesta
fue rechazada por numerosas entidades del sector educativo, como CONCAPA y
Escuelas Católicas, y por la propia Conferencia Episcopal Española a través de
su secretario general. «La Constitución señala como un derecho fundamental la
libertad de enseñanza». Se trata de una prerrogativa que tienen los padres «a
elegir libremente la formación que estimen oportuna para sus hijos», afirmó
César García Magán durante la rueda de prensa celebrada al final de la Comisión
Permanente. En este sentido, el Gobierno «tiene que fomentar y facilitar el
ejercicio de esos derechos fundamentales, que no son unas concesiones de papá
Estado, sino que dimanan de la dignidad y la libertad de las personas», añadió.
Por su parte,
el director del secretariado de la Comisión para la Educación y Cultura de la
CEE destaca «el significado y aportación de la escuela concertada» en nuestro
país. Según Antonio Roura, «ha contribuido, y mucho, a la articulación de la
convivencia de este país». En este sentido, habla de cómo, en los últimos 40
años, «viene prestando un servicio fundamental para el ejercicio práctico de la
democracia», así como para «la mejora de las relaciones entre los miembros de
la ciudadanía»; «el compromiso educador y transformador de los barrios; y la
integración de la diversidad cultural y religiosa». Este modelo, además,
destaca por su «servicio al bien común», en cuanto a la «innovación educativa»
y la potenciación «de todas las dimensiones del alumno», concluye.
Otros temas
- Los obispos de la Permanente comenzaron a perfilar
el Plan Pastoral para el cuatrienio 2026-2030 y dialogaron sobre cómo
aplicar en España el documento final del Sínodo.
- También conocieron y aprobaron una declaración
ecuménica con motivo del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea.
- El arzobispo de Santiago de Compostela presentó las
propuestas pastorales en las que se está trabajando para conmemorar el
centenario de las apariciones de la Virgen a sor Lucía en Pontevedra.
- Los obispos conocieron el proyecto Recordar la
Santidad en la Iglesia Particular, que fue detallado por Lourdes Grosso,
directora de la Oficina para las Causas de los Santos de la CEE.
- La Permanente dio el visto bueno a la publicación
conjunta entre la BAC y San Pablo del libro La Biblia. Escrutad
las Escrituras.
- En el capítulo de nombramientos destaca la
designación de Santos Montoya como nuevo Consiliario de la Acción Católica
de España.
José Calderero de Aldecoa
Fuente: Alfa y Omega