Tocada
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Uno de estos
días, fui a recoger el locutorio después de una visita, y al acercarme a la
imagen de la Virgen que tenemos allí, me percaté de que su mano se estaba
poniendo negra.
Es una imagen
de la Virgen María con el Niño Jesús, diseñada por nosotras precisamente con la
idea de colocarla ahí, para que las personas que nos visiten sientan la acogida
de María.
Al ver su mano,
me di cuenta de que María cumple su cometido, porque eso significa que mucha
gente la toca, se acerca, la mira y experimenta lo que la imagen pretende
transmitir.
Y es que el
amor no deja intacto, sino que más bien… ¡deja huella! Siempre recuerdo a un
dominico que decía: “Nuestro Dios es un Dios que se ha dejado tocar”. Él se ha
acercado tanto, tanto, que ha querido hacerse uno como nosotros, para que
podamos experimentar cómo es Su Amor.
En el Evangelio
se ve en diferentes ocasiones cómo Jesús se ha hecho tan cercano a nosotros que
se ha dejado tocar: como la mujer que se acercó a lavar sus pies con sus
lágrimas y los enjugó con su cabello, o como Tomás que creyó al meter la mano
en el costado de Cristo Resucitado...
Sí, Cristo se
ha dejado “tocar”, y se deja tocar por nosotros, porque Él está “tocado” de
Amor por nosotros. No midió las consecuencias, ni se detuvo ante la peor de las
condenas, porque sabía que estaba redimiéndonos a todos.
Así como Él se
ha dejado “tocar” por los hombres, también nos impulsa a vivir nosotros en esa
misma corriente de Amor. Por eso puedo entregarle todas mis cosas y darle mi
día, para que pueda permitir que me cambien los planes, dejar que mi tiempo sea
traspasado por los hermanos, que mis fuerzas sean para entregarme, y que todo
lo que haga sea para Su Gloria. ¡Porque en el fondo… para eso precisamente nos
ha puesto aquí el Señor!
Hoy, el reto
del amor es dejar que mi vida sea “tocada” por los demás.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
22 agosto 2024
Fuente: Dominicas de Lerma
