El Papa
Francisco ha animado a los cristianos a difundir en el mundo la fragancia de
Cristo durante la audiencia general celebrada este miércoles en el Aula Pablo
VI del Vaticano, a la que han acudido numerosas parejas de matrimonios recién
casados, detalle que ha resaltado el propio Pontífice en su saludo
inicial.
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| El Papa Francisco se dirige a los fieles en el Aula Pablo VI el 21 de agosto de 2024. | Crédito: Vatican News: Dominio público |
En ella, ha señalado que “Sabemos que, por desgracia, a veces
los cristianos no difunden la fragancia de Cristo, sino el mal olor de su
propio pecado”, sin embargo, ha enfatizado, “esto no debe distraernos de
nuestro compromiso de realizar, en la medida de nuestras posibilidades y cada
uno en su ambiente, esta sublime vocación de ser el buen olor de Cristo en el
mundo”.
Esta fragancia, ha añadido, proviene de los frutos del Espíritu
Santo, que ha citado siguiendo la carta de San Pablo a los gálatas: amor,
alegría, paz, magnanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio
de sí.
En este sentido, el Pontífice ha reflexionado sobre el impacto
que producen las personas que, por la gracia del Espíritu, transmiten esos
dones: “Una persona con amor, gozosa, que crea la paz; una persona magnánima;
una persona benévola, una persona buena… Es hermoso encontrar una persona
buena, una persona fiel, una persona mansa que no sea envidiosa. Alguno sentirá
un poco de esta fragancia cuando nos encontremos en medio de estas personas”.
La Trinidad a orillas del río Jordán
El
Papa detalló a lo largo de la catequesis que en el pasaje del bautismo se
observa cómo “toda la Trinidad se reunión en aquel momento a orillas del Jordán”,
en un momento “muy importante de la Revelación y de la historia de la
salvación” que se confirma poco después en la predicación de Jesús en la
sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí”.
En
el Jordán, Jesús fue ungido, explicó el Papa Francisco, como lo eran con aceite
perfumado los reyes, profetas y sacerdotes: “En el caso de Cristo, en lugar del
aceite físico, está el aceite espiritual que es el Espíritu Santo”.
Esta
es la razón por la que Jesús es designado con los términos Mesías (en hebreo) y
Cristo (en griego) que significan “ungido”. “Cristo es la cabeza, nuestro Sumo
Sacerdote, el Espíritu Santo es el óleo perfumado y la Iglesia es el cuerpo de
Cristo en el que se difunde”, ha detallado el Papa.
Por Nicolás de Cárdenas
Fuente: ACI
