El arzobispo de Oviedo mantiene un encuentro en YouTube con miembros de las asociaciones culturales catalanas del ámbito de Comunión y Liberación
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| Mons. Jesús Sanz Montes. Dominio público |
La
conversación, que se puede ver en el canal
de Youtube de la Associació JH Newman, respondía al sugerente
título, “¿Y
la Iglesia? Pido la palabra. Actualidad social y política”, se
desarrolló a través de una amigable conversación con el educador Jordi
Cabanes. El título evoca una Tercera de ABC que monseñor Jesús Sanz
Montes publicó el 17 de noviembre de 2023.
Sobre el
papel de la Iglesia en la situación política, social, cultural de España, el
arzobispo de Oviedo señaló que “no creo que la Iglesia, ante lo que
está pasando deba estar muda, silenciosa en algún momento, pero
muda no. No es lo mismo el mutismo que el silencio. El mutismo es que yo no
hablo porque me puede interesar no hablar a fin de poder seguir recabando
apoyos o subvenciones. Yo tengo que, a veces, guardar silencio. Hay silencios
enormemente elocuentes, como el de Santo Tomás Moro. Hay silencios que atronan,
pero no son silencios mudos, sino elocuentes. Como hay una presencia militante
que no es abrasiva, que no es la presencia de quien construye barricadas y se
declara en guerrilla. Es la presencia de quien tiene algo que decir y lo
comparte”.
El
síntoma de que la presencia pública de los cristianos no es el camino adecuado
está, para el arzobispo de Oviedo, en que se nos perciba como ausentes.
“Por eso
– insistió- pido la palabra y me subo a mi estrado para poder decir con
sencillez y sin ninguna extraña pretensión aquello en lo que creo, aquello de
lo que vivo y que me han dado como herencia. Ese patrimonio no lo puedo
malversar. Una palabra que no es muda, una presencia que no es ausente”.
Sobre
las corrientes culturales que hoy están influyendo e interpelando a la
propuesta de fe, monseñor Sanz Montes recordó que él es, en Europa, el
responsable del departamento de cultura de las Conferencias Episcopales
Europeas.
“Cuando
me paseo por ahí –comentó- y veo que tenemos una serie de tentaciones en donde
nos alineamos con algunas pautas culturales, por ejemplo, la
Agenda 2030, las ideologías en curso, que son varias,
cuando nos alineamos con políticas cómodas para que nos den el privilegio de
seguir viviendo o el prurito de ser subvencionados, estamos traicionando la
profecía de nuestra vida. La Iglesia, si no es profética, está
renunciado a su identidad”.
A
renglón seguido añadió que “hay irenismos que en el fondo traicionan, es
preferible ir al cuerpo a cuerpo, incluso a la discrepancia y a la divergencia,
desde de la caridad evidentemente, desde la afirmación que pido, y desde la
alabanza de un Dios que me sostiene y me acompaña, y con los amigos que están a
mi lado. Pero entro en esa liza. No caigo en esa especie de irenismo falsamente
pacífico, que me está censurando la palabra y la presencia que de mí cabe
esperarse”.
Gran
parte de la conversación final versó sobre la situación política española, la
propuesta de la amnistía, del procés.
El arzobispo de Oviedo aclaró que “no tengo
una fórmula valorativa”, una solución ya prevista, para aplicar “al procés que
vivís en Cataluña, de la amnistía y del referéndum, que son como las monedas de
cambio para una política posible. No tengo desde la doctrina social de
la Iglesia una fórmula que responda ni al referéndum, ni la procés, ni a la
amnistía”.
“Lo que
sí tengo- apuntó monseñor Sanz Montes- es una clave moral para poder enjuiciar
y valorar lo que se está planteando con estas palabras”.
El
camino, según el arzobispo de Oviedo, es fijarse en si “son palabras que
tienden sincera y honestamente al bien común y no pretenden
reescribir la historia que no ha sucedido, si son palabras
que no tienen la trampa de obtener unas ganancias, que puede ser una amnistía
que me permita volver a España en un caballo triunfador, después de haber
delinquido, si son palabras para que unos se mantengan en las poltronas y sigan
en sus gobernanzas y otros pretendan hacer tabla rasa como si nada hubiera
sucedido”.
Lo que
está claro, para el arzobispo de Oviedo, es que “hay demasiada trampería a la
hora de intercambiar monedas de cambio, donde no hay un bien común como
horizonte primario, que es el que debería presidir cualquier tipo de
transacción política, no hay un bien común buscado sino el beneficio particular
o partidista. Eso de entrada te pone en aviso que algo se está planteando mal, eso
divide a la sociedad, no sólo en Cataluña sino en el conjunto de España. Cuando
se plantean las amnistías y refrenda de una manera mentirosa, donde dije digo,
digo diego, estás haciendo trampa. Estás engañando la buena conciencia de la
gente”.
Por lo
tanto, para monseñor Jesús Sanz Montes,“cuando se emplea la mentira, cuando se
intentan cambiar las normas y las leyes de nuestro juego y cuando aquellos que
tienen que dirimir si estamos o no en el camino verdadero, los intento comprar
o desequilibrar para hacerme con los que tienen que juzgar las cosa en el
conjunto, es una trampa demasiado monumental para poder decir que es
atendible”.
Fuente: ReligiónConfidencial
