Orar con moscas
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva
al Señor. Que pases un feliz día.
El otro día nos regalaron un matamoscas
pequeñito para las celdas. Es una pala de plástico con un mango extensible. La
verdad es que en la celda no tengo ninguna mosca, pero en la capilla… siempre
hay alguna que trata de ponerte nerviosa en los ratos de oración, pasando de una
mano a otra, de una monja a otra… Así que pensé que el matamoscas iba a cambiar
de destino: de mi celda a la capilla.
Parece que simplemente el hecho de traerlo hace
que no aparezcan, porque aún no lo he tenido que utilizar, pero mirarlo sí que
me ha servido para hablar con el Señor de la oración.
¿Qué hacemos con las “moscas” que tenemos
dentro al orar? Tendemos a pensar que hay que deshacerse de ellas, que nos
vienen miles de pensamientos y la oración no está bien hecha con tanta
distracción: la compra, lo que hay que hacer después, la reunión, prisas…
Sacamos el matamoscas e intentamos inútilmente
golpear a un lado y a otro para no conseguir resultados, en definitiva,
“nuestras moscas”, los pensamientos que nos invaden, forman parte de nuestra
vida y nos ocupan en ese momento.
Cristo no viene a quitarte lo que tienes
dentro, viene a ensalzarlo, a darle una dimensión nueva y a plenificarte en
ello. Ese pensamiento que te viene cuando vas a orar, acógelo y ponlo bajo la
mirada de Cristo. Experimentarás una oración viva dejando que Cristo pueda
entrar en tu vida.
Tus “moscas” son parte tu vida y tu vida entra
en la oración.
Si es la comida lo que te ocupa, deja que entre
en tu oración, por ella puedes llevar el amor a alguien que lo necesite con su
comida favorita; si un hijo te preocupa, habla de él con Jesús, cómo puedes
llegar, qué camino tomar; la discusión de ayer en la que quizá tengas que dar
el primer paso pidiendo perdón; prepara el corazón de esa persona con la que
tienes que hablar orando por ella; pide luz para que sepas qué decir… Si tu
vida entra en la oración descubrirás que la oración se transforma en acción de
una manera nueva. En Cristo encontrarás la luz y la fuerza para caminar.
Jesús vive de esa manera. Siempre que va a
hacer algo ora, prepara su corazón, pone cada situación bajo la mirada amorosa
del Padre.
“Antes de que me llamen yo les responderé, aún
estarán hablando, y ya los habré escuchado” (Is 64).
Hoy el reto del amor es que pares en una
iglesia con tus moscas y, en lugar de intentar quitártelas, hables de ellas con
Cristo. Ante ti, una perspectiva nueva: la mirada de Cristo en tu vida.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
02 julio 2023
Fuente:
Dominicas de Lerma
