Durante la Semana Santa es posible obtener el don de la indulgencia plenaria, tanto para uno mismo como en beneficio de un difunto, siguiendo las indicaciones y prácticas piadosas establecidas por la Iglesia
![]() |
| Imagen referencial. Crédito: Cathopic |
La indulgencia plenaria es una gracia especial por medio de la
cual podemos eliminar la pena temporal que merecemos por nuestros pecados y que
aún está pendiente de purificar. Así pues, nos ayuda a reducir o eliminar
nuestro paso por el purgatorio.
Estos beneficios son posibles por los méritos de Jesucristo, y se
aplican a los pecados ya perdonados, de tal manera que el alma queda limpia
como si la persona estuviera recién bautizada.
Jueves Santo
Durante el Jueves Santo, cuando se celebra la Misa de la Cena del
Señor, se puede obtener la indulgencia plenaria recitando o entonando
piadosamente el himno eucarístico “Tantum ergo” (Adorad postrados) en el momento de la reserva del Santísimo Sacramento.
También se pueden ganar estas gracias especiales si se visita por
espacio de al menos media hora el Santísimo Sacramento reservado en el
Monumento para adorarlo.
Viernes Santo
El penitente puede conseguir la indulgencia plenaria el Viernes
Santo si asiste con piedad y devoción a la adoración de la Cruz en la solemne
celebración de la Pasión del Señor.
Igualmente, el fiel católico puede alcanzar esta gracia para sí o
para un difunto con la participación devota en el Vía Crucis.
Sábado Santo
Durante el Sábado Santo, en el que los católicos aguardamos la
Resurrección del Señor, se puede obtener la indulgencia plenaria mediante el
rezo del Santo Rosario junto a dos o más personas.
Redimir la pena temporal del purgatorio también es posible si se
asiste a la Vigilia Pascual por la noche y en ella se renuevan las promesas del
Bautismo, lo que está previsto en la liturgia de esa Misa.
Condiciones en todos los casos
Para obtener la indulgencia plenaria, además de haber realizado la
obra concreta mencionada en la lista anterior, se requiere el cumplimiento de
las siguientes condiciones:
En primer lugar, el rechazo profundo de todo afecto hacia
cualquier pecado, incluso venial.
En segundo lugar, acudir a la Confesión sacramental, comulgar y
rezar por las intenciones del Papa. Estas condiciones pueden cumplirse unos
días antes o después de la ejecución de la obra premiada con la indulgencia,
pero conviene que la Comunión y la oración se realicen el mismo día en que se
realiza la obra.
Vale la pena mencionar que con una Confesión se pueden obtener
varias indulgencias, aunque es recomendable la frecuencia en el sacramento de
la Reconciliación para ahondar en la conversión y en la pureza de corazón.
Por otro lado, con una sola Comunión eucarística y una sola
oración por las intenciones del Santo Padre sólo se gana una indulgencia
plenaria.
Finalmente, la condición de orar por las intenciones del Sumo
Pontífice se cumple si se rezan un Padre Nuestro y un Ave María; pero se
concede a cada cristiano la facultad de rezar cualquier otra fórmula, según su
piedad y devoción.
Fuente: ACI Prensa
