HOY, EL RETO DEL AMOR ES, HACER LA ORACIÓN CONTINUA: “¡VEN SEÑOR JESÚS!”

“Me buscareis y me encontraréis, si me buscáis de todo corazón”

Dominicas de Lerma

Buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Qué pases un feliz día.

El Señor, en este tiempo de Adviento, me trajo a la memoria un hecho que, en su día me impresionó y cuestionó y que hoy, al recordarlo, me hace mucho bien.
El hecho es que, hace algunos años, falleció el padre de una monja de nuestro convento. Y la hermana nos contó que el día del entierro, los vecinos y allegados comentaban: “ha muerto el Señor Jesús”. No es que él se llamara así, sino que los que lo veían o pasaban a su lado le oían incansablemente: “¡Jesús!, ¡Jesús!”. Y esto, por la calle cuando caminaba o en la iglesia y sobre todo en la adoración del Santísimo.

¡Qué bien había comprendido este señor la Palabra de Dios, que nos dice: “el que pronuncie el Nombre de Jesús, se salvará”. Se dio cuenta de que, repetir una y otra vez: “¡Jesús!”, le hacía sentirse ya salvado aquí y ahora. Y por esto, era feliz y un hombre de paz y de fe.

Traía yo esta anécdota en este tiempo de la espera del Señor. Y Él, me aseguraba que tener el deseo en los labios y más en el corazón, en forma de una oración de una sola palabra, le agradaba sobremanera porque, somos lo que deseamos y más si este deseo no cesa, ni aun cuando dormimos.

Yo, en estos días, repito sin cansarme: “¡Ven Señor Jesús!”. Y a veces, es sólo, “¡Ven Señor!”... ¿Y por qué no, únicamente: “¡Ven, Ven!”? Este ¡Ven!, con la insistencia, se hace un grito mudo en el corazón, pero que Jesús sabe muy bien comprender y leer, y lo hace suyo. ¿O es que nuestro Dios puede desoír el gemido de la Esposa, su Iglesia, que le clama: “¡Ven, Ven ya!”?

Y si, incansablemente perseveramos en esta oración, ¿es que es imposible que el Amor de Jesús invierta las voces y podamos oír en el corazón, la voz del Amado que nos dice: “¡Ven, Ven a mí, Amada mía!” o sólo me diga: “¡Ven!” y me sienta atraída por todo Dios?

Hoy, el reto del amor es, hacer la oración continua: “¡Ven Señor Jesús!”, y perseverar en ella con el deseo, para ver la obra de su gracia en mí y por tanto en todos los hombres.

VIVE DE CRISTO

¡Feliz día!

19 diciembre 2022

Fuente: Dominicas de Lerma