“Me buscareis y me encontraréis, si me buscáis de todo corazón”
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| Dominicas de Lerma |
Buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor.
Qué pases un feliz día.
¡Qué bien había comprendido este señor la
Palabra de Dios, que nos dice: “el que pronuncie el Nombre de Jesús, se
salvará”. Se dio cuenta de que, repetir una y otra vez: “¡Jesús!”, le hacía
sentirse ya salvado aquí y ahora. Y por esto, era feliz y un hombre de paz y de
fe.
Traía yo esta anécdota en este tiempo de la
espera del Señor. Y Él, me aseguraba que tener el deseo en los labios y más en
el corazón, en forma de una oración de una sola palabra, le agradaba
sobremanera porque, somos lo que deseamos y más si este deseo no cesa, ni aun
cuando dormimos.
Yo, en estos días, repito sin cansarme: “¡Ven
Señor Jesús!”. Y a veces, es sólo, “¡Ven Señor!”... ¿Y por qué no, únicamente:
“¡Ven, Ven!”? Este ¡Ven!, con la insistencia, se hace un grito mudo en el
corazón, pero que Jesús sabe muy bien comprender y leer, y lo hace suyo. ¿O es
que nuestro Dios puede desoír el gemido de la Esposa, su Iglesia, que le clama:
“¡Ven, Ven ya!”?
Y si, incansablemente perseveramos en esta
oración, ¿es que es imposible que el Amor de Jesús invierta las voces y podamos
oír en el corazón, la voz del Amado que nos dice: “¡Ven, Ven a mí, Amada mía!”
o sólo me diga: “¡Ven!” y me sienta atraída por todo Dios?
Hoy, el reto del amor es, hacer la oración
continua: “¡Ven Señor Jesús!”, y perseverar en ella con el deseo, para ver la
obra de su gracia en mí y por tanto en todos los hombres.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
19 diciembre 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
